La presión de Trump aboca a la extinción el pacto británico de cesión de las islas Chagos
Londres, 24 sep (EFE).- El acuerdo de cesión de las islas Chagos a la República de Mauricio, que el anterior primer ministro británico Keir Starmer firmó en mayo de 2025, se da prácticamente por extinguido desde diversas fuentes del actual Gobierno de Andy Burnham, que parece haber sucumbido a las reiteradas críticas del presidente estadounidense, Donald Trump, a aquel trato.
En la primera reunión bilateral entre Trump y Burnham, mantenida esta semana en Nueva York, el mandatario estadounidense volvió a sacar el tema y de nuevo calificó el acuerdo de "ridículo" y "horrible" en las declaraciones posteriores a los periodistas.
Esas palabras pasaron casi desapercibidas porque las cámaras estaban más atentas a lo que Trump comentaría sobre Burnham, que fue básicamente positivo.
Poco después de esas declaraciones, el primer ministro británico declaró que estaba "trabajando en serio por una solución entre las diferentes partes", y al ser preguntado sobre si daba por muerto el acuerdo de Chagos, no lo negó.
El pacto de cesión de Chagos (archipiélago del océano Índico, al este de Madagascar) contiene una cláusula que es la que más ha molestado a Washington: una de sus islas, Diego García, alberga una base militar conjunta británico-estadounidense que da apoyo naval y aéreo. Según el acuerdo, EE.UU. y el Reino Unido podrían seguir usándola en régimen de cesión (pero no de propiedad) durante 99 años más.
Pero aunque el pacto fue firmado por el Ejecutivo británico y el de Mauricio, aún no ha entrado en vigor a falta de ratificación en ambos países. Y ahora, tras las últimas palabras de Burnham, ya no parece realista que vaya adelante.
Durante la guerra contra Irán, la base de Diego García ha resultado ser de gran utilidad estratégica para Estados Unidos, lo que ha multiplicado su valor a ojos de la Casa Blanca.
El diario británico The Times habló este jueves con varios ministros del Gobierno de Burnham, que de forma anónima dan por "muerto" el acuerdo anterior, y entienden que Londres va a tener que abrir una nueva negociación con Mauricio para alcanzar un pacto distinto, recalcando que va a resultar muy difícil complacer a ese país y a EE.UU..
Esas fuentes dieron a entender que Burnham no se sentía obligado por un acuerdo firmado por Starmer, aunque él no lo haya expresado así.
El titular británico de Defensa, Wes Streeting, dijo ayer a Radio Times que el pacto se firmó en un momento en que todas las partes parecían estar de acuerdo, pero ahora "no puede seguir adelante sin el apoyo americano". Ahora bien, también admitió que revertir el acuerdo puede llevar al Gobierno de Mauricio a recurrir a la vía judicial.
En todo caso -resaltó Streeting- "la política del avestruz de meter la cabeza en la arena esperando que se pase (el problema)" no parece "la mejor estrategia cuando esto se refiere a uno de los asuntos más sensibles de seguridad nacional que hay por todo el mundo". EFE
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