La salida de Emiratos de la OPEP, una decisión con impactos más allá del petróleo
Carles Grau Sivera y Khadija Bousmaha
El Cairo, 29 abr (EFE).- El anuncio de Emiratos Árabes Unidos (EAU) de retirarse de la OPEP y la alianza OPEP+ a partir del 1 de mayo plantea numerosas cuestiones sobre el porvenir del mercado de petróleo y las verdaderas intenciones del sexto mayor productor de crudo del mundo, que ahora tiene vía libre para explotar sus ingentes reservas.
La decisión fue tomada en un momento crítico: en medio del bloqueo del estrecho de Ormuz -del que Emiratos depende para exportar su crudo-, la paralización de la producción causada por los ataques de Irán en represalia por la guerra lanzada por EE.UU. e Israel, y las crecientes discrepancias con otro peso pesado como Arabia Saudí.
Sin embargo, Abu Dabi planteaba desde hace tiempo abandonar la alianza petrolera para quitarse el apretado corsé que suponen las cuotas de producción de una organización clave para regular los precios del crudo. Por eso mismo, ha sido duramente criticada también por el presidente estadounidense, Donald Trump, cuya Administración ha estrechado lazos con EAU.
¿Inundará Emiratos el mercado?
Bajo el sistema de cuotas de la OPEP, Emiratos producía alrededor de 3,3 millones de barriles diarios (mbd) pese a que su capacidad oficial es de 4,85 mbd y el país pretende incrementarla a 5 millones de cara a 2027. Además, cuenta con unas reservas probadas de unos 113.000 millones de barriles, las sextas más grandes de todo el planeta.
La responsable de Análisis de Oriente Medio y la OPEP+ de la plataforma Kpler, Amena Bakr, afirma a EFE que "mantener capacidad de almacenamiento subterránea supone, lógicamente, un coste" para Emiratos, y que la salida de la alianza permite "abastecer el mercado internacional y también el mercado interno".
Eso supone que Abu Dabi puede "aprovechar mejor su capacidad ociosa", es decir, la diferencia entre la actual y la máxima, pero primero debería resolverse la guerra de Irán, que a su vez ha provocado que el anuncio de la salida de la OPEP no haya generado aún "un gran impacto en los mercados".
"Creo que EAU no va a inundar el mercado ni a abrir los grifos sin control. Sin embargo, sí espero que produzcan más de los 3,3 millones que producían antes del inicio de la guerra", considera Bakr.
Gran parte de los analistas coinciden al advertir de que un aumento descontrolado de la producción podría ser contraproducente porque Emiratos no cuenta con la misma capacidad para exportar -y más ahora con el bloqueo de Ormuz-, y podría desatar una guerra de precios con Arabia Saudí, que tiene más excedente de crudo.
Una estrategia a largo plazo
Pese al poderío a nivel de recursos naturales, Emiratos ha logrado exitosamente reducir su dependencia de los ingresos de los hidrocarburos, que representan alrededor del 30 % del PIB, y los han diversificado en distintos sectores como el turismo, la capacidad del país como centro logístico o en los servicios financieros.
Además, Emiratos quiere ser un referente mundial, por lo que desde 2017 está apostando fuertemente por la inteligencia artificial (IA), una tecnología que requiere ingentes cantidades de energía y que, según la auditoría PwC, representará un 13,6 % del PIB del país de cara a 2031, o unos 96.000 millones de dólares.
Varios analistas relacionan que la salida de la OPEP está más atada a la IA que al petróleo, ya que Emiratos podrá fijar el precio del barril marginal a su valor de mercado completo, y los ingresos adicionales financiarán las inversiones multimillonarias del país en centros de datos y de desarrollo.
Y es que el país ha invertido en IA la friolera de 147.000 millones de dólares solo entre 2024 y 2025, según datos del Gobierno emiratí.
Una fractura con sus vecinos petroleros
La última gran razón de la salida son las crecientes diferencias y las "decepciones" que Abu Dabi se ha llevado con sus vecinos del golfo Pérsico, después de que EAU fuera el principal blanco de los ataques de represalia iraníes, incluso más que Israel, y se sintiera completamente desprotegido por los países árabes.
"Con la confianza de quien ha vencido a un ataque traicionero, leeremos con precisión el mapa de nuestras relaciones regionales e internacionales, y determinaremos en quién podemos confiar, incluyendo una estructura económica y financiera que fortalezca la solidez de nuestro modelo", advirtió el 10 de abril en X el asesor diplomático del presidente emiratí, Anwar Gargash.
La guerra ha evidenciado la fractura con Arabia Saudí, con quien Emiratos ha chocado frontalmente en los últimos meses en conflictos como los del Yemen o Sudán, pero también en materia de seguridad o en estrategia de producción de petróleo, ya que los emiratíes han criticado silenciosamente a Riad de monopolizarla.
"La guerra puso al descubierto muchas realidades que permanecían latentes en muchos países (...) Se está llevando a cabo una reevaluación de todo esto, que quizás se alinee con la estrategia económica y política del país de cara al futuro", sentencia Bakr. EFE
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