Las muertes por impacto físico en el campo, poco habituales entre los futbolistas
Madrid, 3 nov (EFE).- La mayoría de las muertes en el fútbol profesional se deben a causas cardíacas (muertes súbitas), mientras que un número mucho más reducido son consecuencia de un impacto físico, como el ocurrido al delantero del CD Tenerife Jesús de Miguel, fallecido este martes tras recibir un fuerte golpe en el césped.
El suceso tuvo lugar este lunes en el tramo final del partido de la Segunda División entre el Tenerife y el FC Andorra cuando Jesús de Miguel colisionó de forma fortuita con el guardameta visitante, Jesús Owono, en la pugna por un balón dividido. Recibió un fuerte golpe en el pecho, tras el cual entró en parada cardiorrespiratoria.
A pesar de que la mayoría de las tragedias en los campos de juego no han sido causadas por un golpe violento, sino por muerte súbita, arritmias y cardiopatías no detectadas, varios futbolistas han fallecido por un choque o una entrada en el campo de juego.
-- Entre ellos figuran los siguientes:
- El 21 de diciembre de 1986, el portero José Antonio Gallardo, del CD Málaga, sufrió un encontronazo con el delantero brasileño del Celta, Baltazar. Gallardo sufrió triple fractura del parietal derecho y permaneció tres días en un hospital de Vigo.
Fue dado de alta al no apreciarse ninguna lesión grave, pero el 7 de enero de 1987 sufrió una hemorragia cerebral en su domicilio, entró en coma y falleció el día 15.
- Serhiy Vladimirovich Perkhun, el meta internacional ucraniano del CSKA falleció el 14 de agosto de 2001, con 23 años, tras sufrir un espectacular golpe, cabeza con cabeza, con Budun Budunov (Anzhi Makhachkala). Evacuado al hospital, Perkhun fue dado de alta, pero poco después tuvo que ser ingresado de nuevo y entró en coma. Murió el 28 de agosto.
- El futbolista del Zadar Hrvoje Custic, de la Primera División croata, falleció en 2008 después de que se golpeara en la cabeza con una pared de hormigón, próxima a la línea de banda, mientras jugaba un partido del campeonato nacional del país.
Custic estaba luchando por un balón en el encuentro que medía a su equipo ante el Cibalia Vinkovci, y fue objeto de falta por un contrario, que le hizo dar dos o tres pasos en dirección a la pared, con la que acabó chocando. Sufrió fractura craneal. Murió el 3 de abril.
- En agosto de 2017, el portero indonesio Choirul Huda, de Persela Lamongan, falleció tras chocar contra el defensa brasileño Ramón Rodrigues, del Semen Padang. El guardameta llegó al hospital en estado crítico y murió de un paro cardíaco.
Era la tercera muerte de un futbolista en Indonesia en condiciones similares en ocho años, tras los fallecimientos del delantero Jumadi Abdi, del Persiba Balikpapan, en 2009, y del portero Akli Fairuz, del Persiraja Banda Aceh, en 2014.
Este último perdió la vida tras recibir una violenta patada en el abdomen durante un partido. Fairuz tuvo que ser intervenido al sufrir lesiones internas y daños en la vejiga.
- Sofiane Loukar, futbolista del MC Saïda, de la segunda división de fútbol de Argelia, falleció en pleno partido contra el ASM Orán tras recibir un golpe en la cabeza, en diciembre de 2025.
Murió de un traumatismo craneal tras caer en el césped del estadio Habib Bouakeul de Orán y golpearse en la cabeza cuando pugnaba por un balón aéreo con un jugador rival. Tras recibir las primeras asistencias, volvió al campo, pero se desplomó diez minutos después y no volvió a levantarse.
Antonio Puerta y Dani Jarque
La muerte de futbolistas fallecidos a causa de dolencias cardíacas mientras estaban en activo es mucho más frecuente.
En España los seguidores del Sevilla y del Espanyol aún recuerdan en cada partido en sus respectivos estadios a Antonio Puerta y Dani Jarque, fallecidos por problemas de corazón
Puerta murió el 28 de agosto de 2007, a los 22 años, tres días después de desvanecerse sobre el terreno de juego del Sánchez Pizjuán durante un partido entre su equipo y el Getafe.
Dos años después, el 8 de agosto de 2009, falleció Dani Jarque, entonces capitán del Espanyol, con 26 años, a causa de un infarto que sufrió mientras hablaba por teléfono en la habitación de un hotel de Coverziano (Italia). EFE
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