Los "diablitos negros" se rinden y bailan sumisos ante Santo Domingo de Guzmán en Managua
San José, 4 ago (EFE).- Con el cuerpo cubierto de aceite quemado de motor, un casco adornado con cachos de buey, un bastón en la mano y caracterizado como un "diablito", el nicaragüense Juan Ramón Porta, de 52 años, volvió a cumplir una promesa este martes durante el tradicional recorrido de Santo Domingo de Guzmán por los barrios de Managua, una de las expresiones de fe popular más multitudinarias de Nicaragua.
Tenía apenas 12 años cuando fue atropellado por una camioneta y sufrió lesiones que obligaron a los médicos a colocarle una placa metálica en el cuerpo. Desde entonces, asegura, prometió bailar como "diablito" para Santo Domingo de Guzmán si lograba recuperarse.
"Le pedí a Santo Domingo que me ayudara y mi mamá me dijo que hiciera promesa", relató a EFE mientras descansaba bajo la sombra. Su caracterización como diablito, explicó, simboliza la lucha permanente entre el bien y el mal.
A pocos metros de él, Roberto Guardián avanzaba entre los promeseros con una réplica de Santo Domingo adornada con flores y colocada sobre su cabeza. Al ritmo de la filarmónica y los tambores, bailaba sin perder el equilibrio como una forma de agradecer los favores que, asegura, ha recibido del santo desde hace más de 15 años.
"Le pago promesa al santo por los milagros recibidos y también en memoria de mi bisabuela (...). Decía que Santo Domingo es un santo muy milagroso y que, si uno le pide con amor y con fervor, los milagros se cumplen", expresó a EFE.
Entre los devotos también caminaba Andrew Padilla, de 20 años, quien sostenía con ambas manos una pequeña réplica del santo. Contó que desde hace 15 años cumple una promesa por una operación en la cabeza que superó con éxito.
"Le agradezco el milagro recibido y le pido que me siga bendiciendo con cada uno de los favores que le encomiendo", dijo mientras detrás bailaban a Santo Domingo.
Ellos son parte de los devotos que cubren sus cuerpos con aceite negro quemado o pintura roja, simulando demonios que bailan junto a la imagen.
Al vestirse de "diablos", los penitentes simbolizan el mal que se rinde y baila sumiso ante el poder de Santo Domingo, según explican.
Cientos de devotos católicos salieron este martes a las calles de Managua para acompañar la imagen del santo en su tradicional recorrido por los antiguos barrios orientales de la capital, una celebración en la que la fe, las promesas y las manifestaciones culturales populares convergen cada año.
Los fieles partieron desde la iglesia Santo Domingo, ubicada en el norte de Managua, para realizar un recorrido de diez horas por varios barrios populares, incluido el mercado Oriental, considerado el más grande de Centroamérica, donde la imagen es recibida por miles de comerciantes, compradores y promeseros.
La pequeña imagen, de apenas 18 centímetros de altura, destaca entre la multitud porque está adornada con unas 600 flores de múltiples colores. Considerada milagrosa por los fieles, es cargada durante todo el recorrido por devotos que pagan promesas o piden nuevos favores.
Las festividades en honor a Santo Domingo de Guzmán se celebran del 1 al 10 de agosto y, según la Alcaldía de Managua, congregan cada año a más de medio millón de personas entre promeseros, tradicionalistas, turistas y devotos.
Aunque muchos consideran estas celebraciones como las fiestas patronales de Managua debido a su masiva participación, el patrono oficial de la capital nicaragüense es Santiago Apóstol.
Sin embargo, la devoción hacia Santo Domingo de Guzmán ha convertido esta festividad en una de las manifestaciones religiosas y culturales más emblemáticas del país, donde el fervor católico convive con expresiones tradicionales que han pasado de generación en generación.EFE
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