Agencias

Los líderes religiosos de Irlanda piden calma ante la amenaza de violencia sectaria

Los líderes religiosos de Irlanda piden calma ante la amenaza de violencia sectaria

Dublín, 27 sep (EFE).- Los arzobispos católico y protestante de Irlanda, Eamon Martin y John McDowell, respectivamente, pidieron este domingo acciones "inclusivas" y "reconciliatorias" para evitar un brote de la violencia sectaria en la localidad norirlandesa de Portadown por un desfile de la probritánica Orden de Organge.

"Hay demasiado en juego", señalaron ambos prelados en una declaración conjunta, en la que expresaron su preocupación por una cuestión que ha vuelto a enfrentar a las comunidades unionista-probritánica y nacionalista-proirlandesa de la provincia.

La tensión regresó hoy a Portadown, en Irlanda del Norte, después de que el Tribunal Superior de Belfast autorizara un controvertido desfile de la protestante y probritánica Orden de Orange por Garvaghy Road, una zona de mayoría católica-nacionalista, aunque la marcha permanece bloqueada por manifestantes y todavía no ha podido comenzar.

"Mientras nuestra comunidad afronta hoy la crisis en Drumcree, en la que están en juego tantas opiniones sinceras, historias dolorosas y cuestiones importantes, no podemos pensar en ningún momento de los últimos 30 años en el que este sencillo mensaje haya necesitado ser escuchado con mayor urgencia", señalaron en la nota los líderes en la isla de la Iglesia católica y la Iglesia de Irlanda (protestante).

Los arzobispos recordaron que el respeto al Estado de derecho y el uso de procesos pacíficos y democráticos "son fundamentales para una sociedad estable y democrática, incluso cuando resultan difíciles y exigentes".

También el ministro británico para Irlanda del Norte, Chris Bryant, instó a todos los implicados a que colaboren con la Policía y que se "tomen un momento para mantener un cierto grado de calma, respetar a las personas que tienen una opinión diferente a la propia y tratar de alcanzar algún tipo de solución".

El titular para la región recordó que había viajado hoy a Belfast desde Liverpool, donde arrancó el congreso anual del Partido Laborista, para mantener reuniones con otros líderes políticos y comunitarios "si fuera necesario".

"Si existe una manera de encontrar una salida a esta situación -dijo-, queremos ponernos al servicio de los demás para poder contribuir a conseguirlo".

Unos 35 miembros orangistas de Portadown tenían previsto iniciar esta mañana el recorrido, de poco más de una hora, desde la iglesia de Drumcree, pero permanecen a la espera después de que la Policía norirlandesa (PSNI) no haya despejado la carretera y haya desplegado un fuerte dispositivo de seguridad.

Miles de personas se concentraron desde primera hora en los accesos a Garvaghy Road para impedir el paso del desfile, entre las que se encontraban la presidenta del nacionalista Sinn Féin, Mary Lou McDonald, y su vicepresidenta, Michelle O'Neill, ministra principal del Gobierno norirlandés de poder compartido con los unionistas.

La autorización del desfile llegó después de una noche de intensa actividad judicial, en la que el juez del Tribunal Superior Michael Humphreys rechazó de madrugada el recurso presentado por los residentes contra la decisión de la Comisión de Desfiles de Irlanda del Norte de permitir la marcha, el cual fue aceptado por otra instancia judicial.

El conflicto en Drumcree se remonta a los años noventa del pasado siglo, cuando esta marcha provocó durante varios años graves disturbios entre las comunidades unionista y nacionalista en Portadown.

En la memoria de muchos residentes está aún la muerte en 1998 de tres niños católicos en un incendio provocado por orangistas durante los enfrentamientos provocados por este polémico desfile.

Tras la firma del acuerdo de paz del Viernes Santo (1998), que puso fin al conflicto en la región, la Orden de Orange no había podido completar su recorrido por Garvaghy Road por decisión de la cita comisión.

McDonald expresó este domingo su apoyo a los residentes, mientras el Partido Democrático Unionista (DUP), socio del Sinn Féin en el Ejecutivo, defendió que los orangistas tienen a la justicia "de su lado" y acusó a los dirigentes nacionalistas de "violar la ley legislación". EFE

ja/av