Marcha de antorchas, el ritual de un pueblo de Uruguay en honor a ancestros piamonteses
Nueva Helvecia, Uruguay, 19 Oct 2026 (AFP) -
A las nueve en punto de la noche, las luces de Villa La Paz se apagaron y cientos de personas encendieron sus antorchas para recorrer en penumbras las calles del pequeño pueblo uruguayo en homenaje a sus fundadores, colonos procedentes del Piamonte.
El municipio -fundado en 1858 por mayoría de colonos valdenses- está ubicado en el suroeste de Uruguay y cuenta con poco más de 600 habitantes. Pero cada 17 de octubre recibe cientos de visitantes que se suman al ritual que tiñe de naranja la fría noche.
"En nuestro escudo valdense hay una luz que dice 'Lux lucet in tenebris', la luz brilla en las tinieblas", dice Juanita Tourn Planchón, de 80 años, que llegó desde la localidad vecina Colonia Valdense junto a su hija y su nieta, para participar de la celebración.
Recuerda que los valdenses fueron un movimiento religioso perseguido en el Piamonte "y ellos entre las montañas prendían ese fuego, para poder aunque sea saludarse".
Los habitantes de la villa recuerdan a esos colonos valdenses que junto a otros recién llegados al país fundaron el pueblo, apenas diez años después de haber logrado la libertad civil y política en su territorio de origen.
"Ellos vinieron acá buscando trabajo, buscando tierra y se quedaron, crecieron las familias, las colonias se empezaron a extender", explica Walter Miranda, alcalde de la villa.
Para el alcalde, la marcha de antorchas "es parte de la tradición, de nuestras raíces".
"Queremos que perdure, porque eso significa lo que somos", comentó.
La procesión comienza frente al Templo Evangélico Valdense, el más antiguo de Sudamérica.
Iluminados solo por las antorchas, cientos de personas recorren unas diez cuadras de la villa, pasan de vuelta por el punto de partida y siguen hasta un montón de ramas, montado desde hace días en un descampado junto al pueblo.
Alimentado por el fuego de las teas, el fogón crece hasta formar una hoguera de más de tres metros de altura.
La marcha se celebra cada 17 de octubre desde 1958, en el centenario del pueblo, y cada año convoca a más personas.
Camila Debesa se sumó este año por primera vez, para acompañar a su novio, que trabaja en la villa. "Es la primera vez que vengo y me pareció super mágico".
Debesa, de 30 años, calificó como "espectacular" la experiencia, que podrá repetir el próximo año.
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