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Más de 350 tatuadores dejan huella en Ámsterdam durante la convención internacional anual

Más de 350 tatuadores dejan huella en Ámsterdam durante la convención internacional anual

Paula Andrés

Ámsterdam, 4 sep (EFE).- Más de 350 tatuadores profesionales y artistas del sector inauguraron este viernes la vigésima edición de la convención internacional de tatuajes que se celebra anualmente en Ámsterdam y que dejará huella entre muchos de sus visitantes.

A partir de hoy y durante los próximos tres días, cientos de personas descenderán del barco que cruza de orilla a orilla el canal que separa la capital neerlandesa hasta llegar al antiguo muelle al norte de Ámsterdam, un lugar polifacético y repleto de grafitis y arte urbano. En el interior de uno de los locales, los artistas se asentaron desde esta mañana entre camillas, material sanitario y mucha tinta.

"Para mí siempre ha sido un sueño venir a tatuar a Ámsterdam, porque yo soy artista callejero", dijo a EFE Juani Sosa, un tatuador español instalado en Alemania, mientras tatúa una escena de la serie posapocalíptica 'The Walking Dead' en la pierna de una clienta.

Sosa explicó con orgullo que antes de dedicarse a los tatuajes "estaba haciendo caricaturas a turistas en Málaga (sur de España) por 15 euros, y hoy estoy en la convención de Ámsterdam, una de las más importantes del mundo".

El evento ha recibido a tatuadores llegados de decenas de países, así como de diversos estilos y técnicas: desde tatuajes orientales 'handpoke' (hechos a mano) hasta diseños realistas, tribales, de 'anime' o chicanos.

Desde Japón, el tatuador conocido como Horigen2 prepara su rincón para tatuar con un colchón fino en el suelo cubierto con plástico. Explica que hace diez años que utiliza la técnica 'handpoke', que consiste en sumergir la aguja en tinta y pincharla manualmente en la piel, algo que lleva mucho más tiempo que el tatuaje a máquina.

En un puesto cercano se encuentra Naomi Nijbroek, una ilustradora que hace cuatro años decidió cambiar el lienzo de papel por el cuerpo humano y que ahora trabaja como tatuadora para el estudio Blackbear.ink, en Utrecht (Países Bajos).

A través de su estilo, inspirado en la naturaleza y la fauna, Nijbroek trata de seguir el propio cuerpo en cada diseño.

"Me encanta seguir las líneas del cuerpo. Por eso me gusta rodear un brazo o una cadera y me encanta jugar con las piernas. Así se consiguen imágenes realmente inspiradas en la naturaleza", detalló la tatuadora.

Arte permanente y temporal

Anna, una joven polaca afincada en los Países Bajos, se dirigió hoy por segunda vez a la convención para tatuarse.

"Vine aquí el año pasado, pero no me hice ningún tatuaje (...) así que este año he decidido hacerme algo", explicó a EFE, mostrando un diseño recién hecho en el antebrazo con una mariposa y motivos florales.

La joven desveló que siempre había querido tener tatuajes, incluso de niña, pero su familia y sus exparejas se lo impidieron.

"Hace un par de años, por fin estaba sola y pensé en hacerme un tatuaje pequeño. Así que me hice el de mi gata y así es como empezó todo", dijo, añadiendo que ya tiene más de 30 tatuajes en todo el cuerpo.

Pero no todo el arte implica una decisión de por vida. Sun, una joven estadounidense, decidió por primera vez cubrirse todo el cuerpo de pintura de la mano de una artista conocida.

Así, sin ropa y pintada de azul, posó durante toda la mañana mientras la artista dibujaba sobre su cuerpo. "Me encanta el arte. Y siempre he querido ver cómo queda cubriéndome todo el cuerpo", dijo a EFE.

El proceso, que te convierte en una obra de arte viviente, la hizo sentir "muy observada y expuesta", pero "en el buen sentido", ya que "la forma en que la gente me mira me hace sentir mejor con mi cuerpo, algo que me cuesta mucho", remarcó.

Tatuajes para sanar

Ramona Dewkalie, una mujer neerlandesa, también habla con los visitantes desde su puesto en la convención. Sin embargo, la suya es una labor de concienciación.

La organización con la que colabora, tittoo.org, ayuda a mujeres supervivientes de cáncer de pecho que han tenido que someterse a una mastectomía.

"Se trata de un tatuaje que cubre las cicatrices del cáncer de mama. Ayuda mucho a las personas porque se sienten mucho más seguras cuando tienen la cicatriz cubierta (ya que) cuando se miran al espejo, no ven una cicatriz, sino algo bonito", describió Dewkalie.

Su trabajo consiste en recaudar fondos para crear un libro con imágenes de mujeres que se han tatuado, con el fin de exponerlo en hospitales donde mujeres que padecen este tipo de cáncer puedan verlo.

"Les devuelve la confianza", aseguró. EFE

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