Más del 80 % de los municipios brasileños es vulnerable a los desastres climáticos
Río de Janeiro, 28 ago (EFE).- Más del 80 % de los municipios brasileños presenta vulnerabilidad media, alta o muy alta a desastres climáticos, como inundaciones y deslizamientos de tierra, según un estudio del Observatorio del Clima (OC), la red que reúne a cerca de 130 organizaciones ecologistas.
El análisis, publicado esta semana por la red dedicada a la acción climática, identificó alrededor de 4.500 municipios vulnerables de entre los cerca de 5.500 que existen en el mayor país sudamericano, lo que equivale a ocho de cada diez.
Cuando se analiza específicamente el riesgo de inundaciones, desbordamientos y crecidas, 3.769 municipios, el 68 % del total, se encuentran en los niveles medio, alto o muy alto. De ellos, 1.513, equivalentes al 27 %, presentan un riesgo alto o muy alto.
Unos 2.256 municipios, alrededor del 41 % del total, se sitúan en el nivel medio de riesgo de inundaciones, mientras que cerca de 1.800, aproximadamente un 32 %, presentan un riesgo bajo.
La situación también es significativa en relación con los deslizamientos de tierra. Un total de 2.930 municipios, el 53 % del país, presentan un riesgo medio, alto o muy alto. En 1.041 ciudades, el 19 % del total, el riesgo es alto o muy alto.
El estudio fue elaborado a partir de datos de los últimos diez años del Sistema de Informaciones y Análisis sobre Impactos de los Cambios Climáticos (AdaptaBrasil) del Ministerio de Ciencia y Tecnología.
Para calcular la vulnerabilidad, la plataforma contrasta el nivel de exposición de una ciudad a eventos climáticos extremos con su capacidad adaptativa.
El análisis no considera únicamente la amenaza natural. La renta de la población, la infraestructura disponible, el saneamiento, el drenaje, el transporte, la vivienda y el acceso a los servicios públicos influyen en la capacidad de una ciudad para prevenir, afrontar y recuperarse de un desastre.
Para los responsables del estudio, la vulnerabilidad no se distribuye de manera uniforme y está condicionada tanto por las características geográficas de cada localidad como por sus condiciones sociales, económicas y de infraestructura.
Los riesgos presentan una marcada distribución geográfica. Las inundaciones son especialmente relevantes en la Amazonía y otras grandes cuencas hidrográficas y en las áreas urbanas, mientras que los deslizamientos amenazan principalmente a las regiones serranas del sur y del sureste del país, además de sectores del litoral noreste.
Salvador, en el estado de Bahía, es la capital que suma más riesgos de inundaciones y deslizamientos, seguida de las ciudades amazónicas de Belém, Manaos y Macapá.
El noreste, la región más pobre de Brasil, concentra cinco de las diez capitales con mayor riesgo combinado: Salvador, Recife, Maceió, João Pessoa y Aracajú.
El diagnóstico también evidencia las desigualdades del país, puesto que las poblaciones de menores ingresos suelen ocupar zonas más expuestas y disponen de menos recursos para hacer frente a fenómenos extremos y reconstruir sus vidas después de un desastre.
Por ello, los especialistas citados por el Observatorio del Clima defienden que la adaptación deje de limitarse a la respuesta de emergencia y pase a formar parte de la planificación urbana, las políticas de vivienda, el saneamiento, la infraestructura y la protección civil.
Las proyecciones de AdaptaBrasil apuntan, igualmente, a un incremento de los riesgos durante las próximas décadas incluso en los escenarios climáticos más favorables.
Los efectos del calentamiento global es uno de los temas que se discutirá en la cuarta edición del Foro Latinoamericano de Economía Verde (FLEV), que organiza la Agencia EFE en São Paulo el próximo 3 de septiembre y que contará con la participación de autoridades, expertos y representantes de empresas y organismos multilaterales.
El evento cuenta con el patrocinio de ApexBrasil y WWF-Brasil, y el apoyo de AYA Earth Partners, Imaflora y Observatorio del Clima. EFE
cm/mp/icn