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México refuerza restricciones a comida con sellos en escuelas y empuja su reformulación

México refuerza restricciones a comida con sellos en escuelas y empuja su reformulación

Ciudad de México, 25 sep (EFE).- El Congreso mexicano reforzó esta semana la presión para que se cumpla la prohibición de vender alimentos y bebidas con sellos de advertencia en las escuelas, una regulación que empuja a la industria de las botanas (aperitivos) a reformular productos y explorar procesos distintos a la fritura.

La Comisión Permanente aprobó un exhorto a las autoridades educativas estatales, municipales y de las alcaldías de Ciudad de México para que cumplan los lineamientos que regulan la preparación, distribución y venta de alimentos dentro y en las inmediaciones de las escuelas.

El llamado, derivado de una propuesta presentada en mayo por el diputado oficialista Arturo Roberto Hernández Tapia, del partido oficialista Morena, no introduce nuevas restricciones, sino que busca reforzar unas disposiciones obligatorias desde marzo de 2025 y coincide con el primer mes del ciclo escolar 2026-2027.

Las reglas consideran como no permitidos los alimentos y bebidas con sellos o leyendas del etiquetado frontal de advertencia y se aplican en 262.547 planteles públicos y privados.

"El etiquetado frontal ha dejado de ser un asunto de diseño de etiqueta y ha pasado a ser un asunto público de formulación", explicó a EFE Javier Morán, catedrático de Innovación y Regulación Alimentaria de la Universidad Católica de Murcia (España), en una visita a México.

"Un producto con un solo octógono se queda fuera de la tienda escolar. Por lo tanto, es un corte binario", apuntó.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) informó recientemente que la venta de comida chatarra ha sido eliminada en el 86 % de las escuelas consultadas, aunque el exhorto legislativo evidencia que persiste el reto de garantizar el cumplimiento en todo el país.

Reformular no siempre significa mejorar

El Poder del Consumidor analizó, entre julio y agosto, 31 productos promocionados para el entorno escolar y denunció posibles incumplimientos del etiquetado frontal en algunos de ellos, al advertir que modificar un producto para evitar los sellos no necesariamente mejora su perfil nutricional.

"Al igual que en 2010, la industria se opone a la regulación o reformula una vez más sus productos para parecer saludables, sin serlo", advirtió Liliana Bahena, coordinadora de la campaña Mi Escuela Saludable de la organización.

Las reglas inciden en una industria de grandes dimensiones. En julio, el valor de producción de botanas y frituras de maíz alcanzó los 5.166 millones de pesos (unos 290 millones de dólares), mientras el de productos fritos, tostados, sazonados o enchilados sumó otros 2.590 millones (unos 145 millones), según cifras oficiales.

El cambio ocurre en un país donde cerca de cuatro de cada diez escolares y adolescentes presentan sobrepeso u obesidad, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut).

Alternativas a la fritura

La reformulación también ha puesto el foco en los procesos de elaboración. Morán señaló que algunas botanas de frutas y vegetales recurren a la fritura, lo que puede elevar su contenido energético y de grasas.

"En la mayoría de esas 'chips', la fruta, la verdura era el(...) anuncio, pero el perfil real era el de una fritura", afirmó.

Entre las alternativas figura la deshidratación, que permite retirar agua sin recurrir a la fritura.

"La pregunta dejó de ser cómo mejorar un 'snack' y se convirtió en cómo construir uno desde los vegetales sin renunciar a la experiencia que hace que la gente quiera comerlo", explicó Héctor Sánchez, fundador de Loovies, empresa que utiliza procesos de formulación y deshidratación de vegetales.

Para Morán, el reto es desarrollar alimentos cuyo perfil nutricional se considere desde su formulación y no únicamente al momento de etiquetarlos. EFE

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