Min Aung Hlaing, el golpista autonombrado presidente que enterró la democracia birmana
Bangkok, 6 ago (EFE).- Min Aung Hlaing, quien en 2021 encabezó el golpe militar en Birmania y cercenó una década de transición democrática del país, se ha propuesto legitimar su sangriento régimen con su autonombramiento como presidente y cada vez más viajes al exterior, el último a Tailandia, que lo ha recibido con honores.
El general golpista fue recibido este jueves por el primer ministro de Tailandia, Anutin Charnvirakul, en su primera visita al país vecino desde que en abril fuera nombrado presidente por un Parlamento copado por militares adeptos y configurado tras unas elecciones sin oposición ampliamente cuestionadas.
Tras colgar el uniforme para vestir traje y corbata a fin de aparentar liderar un Gobierno civil, Min Aung Hlaing había viajado antes a India, China y Laos -vecinos fronterizos, al igual que Tailandia-, donde también fue acogido con solemnidad.
A mediados de junio, el birmano fue recibido en el Gran Salón del Pueblo de Pekín por el presidente chino, Xi Jinping, un espaldarazo de su mayor socio económico que ayudaba a romper oficialmente el quinquenio de aislamiento de Birmania tras la asonada.
Represión contra rohinyás y la oposición
Nacido el 3 de julio de 1956 en la ciudad birmana sureña de Tavoy (actualmente conocida como Dawei), Min Aung Hlaing ingresó en 1974 en el Ejército, donde logró ascender hasta convertirse en comandante en jefe en 2011.
A los mandos de las fuerzas castrenses, este menudo y reservado general birmano mostró su lado más implacable.
En 2017 jugó un papel fundamental durante la brutal campaña militar contra la minoría musulmana rohinyá, calificada por la ONU como "limpieza étnica con marcas de genocidio" y que terminó con más de 740.000 rohinyás huyendo a Bangladés y al menos 10.000 muertos.
La Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) solicitó en noviembre de 2024 una orden de arresto contra el entonces líder del Ejército, acusado de presuntos crímenes de lesa humanidad por la persecución a la minoría musulmana.
A pesar de que la sublevación del 1 febrero de 2021, que terminó con una década de apertura y transición hacia la democracia, comenzó sin derramamiento de sangre, solo bastaron unos días para desatar la dura represión del Ejército contra los manifestantes pacíficos que se oponían al golpe.
Según datos actuales de la Asociación para la Asistencia de Prisioneros Políticos (AAPP) de Birmania, aún hay 14.645 prisioneros políticos detenidos, entre ellos la nobel de la paz y exlíder democrática Aung San Suu Kyi, y 8.232 personas han sido asesinadas por el régimen militar desde el golpe, en un conflicto que continúa.
Y es que la asonada exacerbó un conflicto de décadas, con nuevas milicias prodemocracia que se unieron a guerrillas étnicas para combatir al Ejército de un militar ahora bautizado como presidente y aceptado como tal por países interesados en la estabilidad birmana. EFE
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