MSF advierte que aún persisten necesidades "urgentes" en Colombia tras el terremoto
Bogotá, 2 sep (EFE).- La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) advirtió este miércoles que tres semanas después del terremoto de magnitud 7,4 que devastó el centro-oeste de Colombia aún persisten necesidades "urgentes" en comunidades del Pacífico, especialmente en el municipio de Buenaventura y el departamento del Chocó.
"A diferencia de otras emergencias, los efectos del terremoto en Colombia no se concentraron en un único lugar. Las afectaciones se dieron en territorios aparentemente cercanos pero separados por ríos y montañas, lo que ha dificultado la respuesta", expresó la jefa de misión de MSF en Colombia, Siham Hajaj, citada en un comunicado.
Hajaj añadió que también han visto diferencias importantes en la atención "entre zonas con mayor presencia institucional y otras históricamente desatendidas, incluidas comunidades indígenas y afrodescendientes", en una referencia al departamento del Chocó.
El terremoto del pasado 10 de agosto en Colombia sacudió el centro y suroeste del país, donde murieron 331 personas, 4.449 más resultaron heridas y al menos 406.963 están damnificadas.
Barreras de acceso a servicios básicos
MSF señaló que en algunas zonas de los municipios de Quibdó y Medio Baudó, en el Chocó, así como en Buenaventura, el terremoto profundizó necesidades en temas como salud, pobreza y presencia de grupos armados.
Por esa razón, la organización desplegó clínicas móviles en Buenaventura, ciudad que tiene el principal puerto de Colombia en el Pacífico; Quibdó y Medio Baudó.
"En estos territorios, muchas comunidades enfrentan una doble o incluso triple afectación: además de las consecuencias del terremoto, viven en contextos marcados por el conflicto armado, limitaciones estructurales en los servicios de salud y, en algunos casos, nuevos eventos climáticos", explicó la jefa de misión.
En el caso del Medio Baudó, por ejemplo, comunidades indígenas enfrentaron inundaciones provocadas por la crecida súbita del río Baudó apenas dos días después del sismo, agravando aún más las condiciones de vida de la población.
Igualmente, MSF advirtió que sus equipos han identificado que uno de los problemas tras el sismo está relacionado con salud mental, pues hay ciudadanos con reacciones de ansiedad, estrés agudo, hipervigilancia, insomnio y miedo persistente ante posibles réplicas e incertidumbre del futuro personal y familiar.
"En mi comunidad se cayeron tres casas por completo y las otras quedaron ladeadas. A mí me quedó la cabeza como descontrolada, me levanto y siento que me caigo. La gente dice que algo va a pasar", expresó a MSF la indígena Blanca Lucila, de la comunidad embera. EFE
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