Mujeres chinas reavivan en las redes sociales el debate sobre la regulación antitabaco
Álvaro Alfaro
Pekín, 2 ago (EFE).- Las protestas de usuarias chinas en redes sociales contra el tabaquismo masculino han reavivado los llamamientos para endurecer la regulación en un país donde menos del 3 % de las mujeres fuman y la exposición al humo causa unas 100.000 muertes anuales entre fumadores pasivos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Vídeos y testimonios contra el humo en viviendas y espacios públicos han ganado difusión en las últimas semanas, en paralelo a enfrentamientos entre fumadores y personas que les piden que apaguen el cigarrillo.
Uno de los más virales ocurrió en abril en una parada de autobús de Shenzhen (sureste), donde una mujer arrojó una bebida sobre el cigarrillo de un hombre que se negaba a apagarlo. Él recogió después el vaso y se lo lanzó.
Ambos alcanzaron esa noche un acuerdo de conciliación, mientras que el hombre recibió una sanción administrativa por fumar en un área libre de humo.
Uno de los 'hashtags' o etiquetas sobre el caso, alojado por Xinhua y replicado por 188 medios, acumuló 410 millones de lecturas y 244.000 debates en la red social Weibo, similar a X, bloqueado en China.
El incidente abrió una discusión sobre los límites de la libertad de fumar y la protección de terceros, con usuarias que defendieron el derecho a intervenir y otras que lamentaron que el cumplimiento de las normas dependa de enfrentamientos individuales.
En busca de espacios libres de humo
La conversación tiene una marcada dimensión de género en un país donde aproximadamente la mitad de los hombres fuma, frente a menos del 3 % de las mujeres, expuestas al humo en el hogar, el trabajo y los espacios públicos.
Una etiqueta de Weibo titulada "Qué hacer si tu novio te obliga constantemente a respirar humo de segunda mano" acumula más de 2,1 millones de lecturas, mientras creadoras de contenido defienden la vivienda como un espacio compartido.
"Mi marido no puede fumar en casa. La norma es que no se puede fumar dentro. Si quiere hacerlo, que vaya a otro sitio", afirmó una usuaria en un vídeo.
"Tradicionalmente, que el hombre fumara en casa podía considerarse un pequeño asunto familiar y muchas mujeres lo soportaban en silencio. Ahora pueden decir 'no' dentro de casa", explicó a EFE Zheng Pinpin, profesora de Salud Pública de la Universidad de Fudan.
Para Zheng, la discusión no debe plantearse como un enfrentamiento personal con el fumador, sino como una reivindicación del derecho a la salud: "El hogar también es un espacio compartido. Hay que establecer unas reglas para que todos puedan respirar allí de manera saludable".
Zheng considera que el cambio doméstico puede extenderse al resto de la sociedad: "Si somos capaces de conseguir hogares sin humo, con más razón debería existir una política así en los espacios públicos".
Una investigación de expertos de la provincia de Sichuan (centro) concluyó, tras integrar datos de 253,3 millones de personas, que "no existe un nivel seguro de exposición al humo de segunda mano".
Una regulación laxa
China cuenta con más de 300 millones de fumadores y se ha fijado reducir la prevalencia del 26,6 % al 20 % antes de 2030, pero todavía no dispone de una ley nacional integral de control del tabaco.
Más de veinte ciudades cuentan con normativas contra el humo pero muchas otras urbes y amplias zonas rurales carecen de una regulación equivalente.
"Una legislación nacional unificada permitiría proteger al mayor número de personas, especialmente en las zonas rurales", sostuvo Zheng.
Los afectados denuncian que los carteles de 'Prohibido fumar' se ignoran, que los trabajadores temen perder clientes si intervienen y que las sanciones suelen ser de poca cuantía.
Las cajetillas reflejan también esa laxitud. Frente a los paquetes de numerosos países, cubiertos con fotografías de pulmones dañados o tumores, en China predominan diseños elegantes y visualmente atractivos.
"El instrumento más importante es la cajetilla: cada vez que un fumador enciende un cigarrillo, no puede evitar verla. Puede convertirse en una herramienta móvil de comunicación sanitaria", afirmó Zheng.
En 2011 ya se planteó incluir imágenes disuasorias, pero la iniciativa no prosperó en un país donde la industria está controlada por el monopolio estatal China Tobacco y constituye una fuente importante de ingresos públicos.
En 2025, el sector generó unos 1,75 billones de yuanes (222.000 millones de euros) en impuestos y beneficios. EFE
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