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Nakali, la mandíbula de diez millones de años que mira al origen del ser humano

Nakali, la mandíbula de diez millones de años que mira al origen del ser humano

Diego Nicolás Alonso

Nairobi, 18 ago (EFE).- En el centro-oeste de Kenia, un fragmento de mandíbula con tres dientes de unos diez millones de años mantiene abierta una pregunta clave sobre el origen del ser humano: ¿cómo fue el último antecesor común del grupo que incluye a gorilas, chimpancés y humanos?

Ese fósil pertenece al Nakalipithecus, un hominoideo hallado en el yacimiento de Nakali, en el condado keniano de Baringo, uno de los pocos lugares de África donde se han encontrado restos de grandes simios del Mioceno superior (entre hace 11,6 y 5,3 millones de años), un periodo clave para entender la evolución de los humanos y sus parientes cercanos.

La española Marta Pina, paleontóloga del Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont, lidera junto a Fredrick Kyalo Manthi, del Museo Nacional de Kenia, la nueva fase del proyecto Nakali, que busca nuevos restos de ese primate y más pistas sobre el paisaje en el que vivió.

En el museo, Pina mira esa mandíbula como quien observa una pregunta abierta sobre el origen humano.

"Para mí es una de las cosas que más me atraen de la paleontología. El sentimiento de estar viendo un fósil, por ejemplo, que tiene diez millones de años, y pensar que eres la primera persona en verlo después de tantísimo tiempo. Se me pone la carne de gallina", declara a EFE la investigadora, que realizó su primer campo en Kenia en 2018.

El yacimiento de Nakali, situado cerca del lago Baringo y en el valle del Rift keniano, conserva sedimentos de entre diez y nueve millones de años.

La "rock star" del yacimiento

Durante una charla en la Universidad Strathmore de Nairobi, organizada con el apoyo de la Embajada de España en Kenia, Pina definió a Nakalipithecus como la "rock star" del yacimiento.

Según explicó, el citado fragmento de mandíbula, que constituye el fósil más importante atribuido a este primate "tiene el tamaño, más o menos, del de una hembra de gorila".

La paleontóloga subrayó que "la morfología dental conecta a este primate con hominoideos más antiguos, pero también con formas posteriores, lo que lo convierte en uno de los mejores candidatos" para ser considerado como el último antecesor común del grupo que incluye a gorilas, chimpancés y humanos.

Sin embargo, el retrato todavía está incompleto.

"De momento tenemos muy poquitos restos de Nakalipithecus, y por lo tanto tenemos que esperar todavía un poco para imaginarnos una imagen en vida de lo que podría haber sido este primate", reconoció.

La pieza que más le gustaría encontrar a Pina no es casual: "Por defecto de profesión, me tiraría al esqueleto poscraneal, lo que está por debajo del cráneo", asegura a EFE.

Esto permitiría estudiar cómo se movía este animal y aportar pistas sobre "los orígenes más profundos del bipedismo humano", una de las grandes preguntas de la paleoantropología.

Un periodo crítico para los primates

Todos los fósiles hallados en Nakali se depositan en el Museo Nacional de Kenia, donde son preparados, catalogados y conservados.

Para Manthi, actual director de Antigüedades, Sitios y Monumentos del museo, esta institución "es esencial para el proyecto", ya que no solo alberga todas las colecciones del yacimiento, sino también materiales de otros lugares de Kenia que sirven como comparación para estudiar mejor los fósiles de Nakali.

El paleontólogo keniano destaca que el yacimiento cubre un periodo "muy, muy crítico" en la historia evolutiva de los mamíferos y, en particular, de los primates.

"Es aproximadamente el momento en que empezamos a ver a los primeros simios y a nuestros primeros antecesores humanos divergir, unos tomando su propio camino y nosotros tomando el nuestro", añade.

El equipo trabaja con comunidades locales -principalmente del pueblo pokot-, contrata a vecinos como conductores, asistentes de excavación, cocineros o trabajadores de campo, y desarrolla actividades de divulgación para explicar qué son los fósiles y por qué ese patrimonio importa.

La nueva fase del proyecto comenzó en 2025 cuando, después de más de dos décadas de investigaciones lideradas por equipos kenianos y japoneses, Pina tomó el relevo.

Pese a los esfuerzos de los paleontólogos, la situación de seguridad en Baringo, una zona golpeada por conflictos intercomunitarios, ha impedido nuevas campañas de excavación en los últimos dos años, después de que las autoridades locales recomendaran no acudir a la zona.

Pero, incansable, el equipo ha seguido trabajando mientras tanto desde Nairobi con mapas, ortofotos (fotografías de la superficie terrestre corregidas para medir distancias y áreas de manera precisa), materiales del museo y planificación de futuras campañas.

Si aparece un esqueleto más completo de Nakalipithecus, Nakali puede aportar una pieza decisiva a una pregunta de diez millones de años. EFE

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