Agencias

"No puedes quitarles a los jóvenes africanos la idea de emigrar"

Fátima Zohra Bouaziz

El Aaiún, 7 nov (EFE).- "No puedes quitarles a los jóvenes africanos la idea de emigrar". Abdou Maty lo sabe por experiencia propia. Llegó al Sáhara Occidental desde Senegal para saltar a Europa, lo intentó en dos ocasiones y acabó renunciando. Hoy, desde El Aaiún, trata de disuadir a otros jóvenes de emprender la ruta del Atlántico hacia Canarias, una de las más mortíferas del mundo.

Las salidas de embarcaciones desde las costas de Gambia, Mauritania, Senegal y el litoral del Sáhara Occidental mantienen la presión migratoria sobre el archipiélago español.

Según las últimas cifras del Ministerio del Interior español, las llegadas irregulares a España en lo que va de 2026 han superado ya el total registrado durante todo 2025, sin incluir el episodio de presión migratoria de julio en Ceuta. Solo en octubre, 6.194 personas llegaron a Canarias, más que durante todo el primer semestre del año.

La proximidad de Canarias convierte al litoral del Sáhara en una de las rutas recurrentes de migración: "La mayoría de las salidas de pateras se producen desde esta región, porque estamos a pocos kilómetros de Canarias", explica a EFE Abdelkabir Taghia, presidente de la Asociación Sakia El Hamra para la Migración y el Desarrollo.

Pese al refuerzo de la vigilancia, la región sigue siendo uno de los escenarios más peligrosos de la migración: "Lamentablemente, también es la más mortífera", advierte Taghia.

Según la organización Caminando Fronteras, la ruta atlántica hacia Canarias acumuló 635 víctimas hasta junio de 2026. La travesía se ha vuelto más letal: por cada 100 personas que alcanzaron las islas, murieron 21, frente a las 14 de 2025.

No hay paraísos

Desde la asociación Sakia El Hamra, creada en 2005 en un barrio popular de El Aaiún y coordinada con Cáritas para ofrecer alternativas a la emigración mediante formación profesional y apoyo social, Abdou Maty colabora en la preparación de campañas de sensibilización y la atención de migrantes.

"No vas a llegar a Europa y encontrarte el dinero tirado en el suelo. Hay que tener paciencia y no precipitarse", explica Abdou a EFE, desde la experiencia de quien también soñó con alcanzar el otro lado del Atlántico.

Llegó por tierra a El Aaiún en 2012 con la idea de pasar a España. Tras reunir dinero con trabajos temporales, intentó cruzar el Mediterráneo en una embarcación que compró junto a otros migrantes por 2.500 dirhams (240 euros), pero fueron interceptados por la Marina Real marroquí. En un segundo intento, fue detenido en un bosque cerca de Tánger.

Aquellas experiencias le hicieron cambiar de planes: "Tomé conciencia de que había desperdiciado mucho dinero, y llegar a Europa no era mi destino".

Abdou renunció a Europa. Trabajó en el sector pesquero en el Sáhara Occidental y en 2014 regularizó su situación. Entre 2023 y 2024 viajó legalmente a España. "¡En mi primer visado, incluso me dieron uno de un año!", recuerda.

Allí descubrió una realidad alejada de las imágenes idealizadas de las redes sociales: "Esto no es lo que nos muestran". Una experiencia que ahora comparte con otros jóvenes para advertirles de la distancia entre sus expectativas y la realidad.

"Mi familia depende de mi"

Aicha Ndao también salió de Senegal en busca de un futuro mejor y dejando atrás a una familia numerosa que depende económicamente de ella. Por miedo a cruzar el Atlántico, viajó por tierra hasta El Aaiún, donde comenzó vendiendo café y dulces en la calle.

Hoy trabaja en la asociación, donde participa en la acogida de migrantes y presta apoyo a mujeres y familias. "Hacemos todo lo posible para desanimar a la gente de que se marche. Les ofrecemos formación para que puedan encontrar trabajo y establecerse aquí", explica a EFE.

Aicha reconoce, sin embargo, la presión familiar que empuja a emigrar: "Mi familia me dijo que dependía de mí. Tenía que pagar los gastos y ayudarles. Cuando vuelves de vacaciones, todos esperan que lleves dinero y regalos", cuenta entre risas, y Abdou asiente con la cabeza. EFE

fzb/mar/llb

(foto) (vídeo)