Panamá afirma en ONU que abre sus puertas a los refugiados: "Es un deber de la humanidad"
Naciones Unidas, 25 sep (EFE).- El ministro de Exteriores de Panamá, Javier Martínez-Acha, afirmó este viernes que su país "abre sus puertas" a los refugiados y entiende que su protección es "un deber de la humanidad".
"Queremos que Panamá sea reconocido no solamente como un país que abre sus puertas, sino como uno que protege, cumple sus obligaciones internacionales, fortalece sus instituciones y entiende que la protección de un refugiado no es una concesión de generosidad, sino un deber de la humanidad", expresó el panameño en una sesión del Consejo celebrada en el marco de la Asamblea General de la ONU.
Martínez-Acha se refirió en su intervención a Venezuela, que "representa uno de los mayores desplazamientos de la población de nuestros tiempos".
"El proceso de retorno (de los refugiados venezolanos) se verá favorecido cuando las funciones democráticas permitan que todos los líderes políticos participen en la reconstrucción del futuro de Venezuela", apuntó.
Además, recordó que, según cifras del alto comisionado de la ONU para los refugiados (ACNUR), más de 117 millones de personas están desplazadas de manera forzosa debido a la persecución, los conflictos, la violencia, las violaciones de los derechos humanos y otras circunstancias "que destruyen la vida cotidiana".
"Nuestra tarea no puede limitarse a responder a las consecuencias. Tenemos que actuar sobre las causas, prevenir conflictos, proteger a los civiles, garantizar el acceso humanitario, defender el derecho internacional, apoyar a los países de acogida y crear las condiciones para que las personas puedan reconstruir sus vidas", apostilló.
Por su parte, el embajador de Colombia ante la ONU, Mauricio Gaona, se refirió en el Consejo a la situación en la frontera entre Colombia y Venezuela, donde muchas personas que tratan de emigrar "creen y responden a las agencias criminales", cayendo en la prostitución, el tráfico de personas o el reclutamiento de menores.
Subrayó que Colombia "ya tiene una carga considerada de millones de refugiados, que hacen que la situación sea más difícil pese a que hay factores, como el idioma compartido, que facilitarían el proceso de adaptación y de inserción".
"A pesar de esas similitudes, se genera una presión económica determinante y social en muchas de las comunidades que los reciben", señaló. EFE
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