Julio César Sánchez
Tomelloso (España), 23 ago (EFE).- Una manejable aunque falta de raza corrida de Camino de Santiago propicia la salida a hombros de la terna en la corrida de feria de Tomelloso, con el mejor lote en manos de Fernández.
Con casi veinte minutos de retraso, 19 para ser exactos, los alguacilillos saltaron al ruedo de Tomelloso, en un lamentable y notable retraso.
En lo estrictamente taurino diremos que mucho se dejó el primero de Camino de Santiago. Sin humillar demasiado pero yendo hacia adelante, con acometidas acompasadas y nobles. Y ante tal material, un cuajado Miguel Ángel Perera anduvo a gorrazos, es decir, fácil por los dos pitones, a media altura, sin excesos estéticos aunque correcto. Se llevó la primera oreja de la tarde, y otra más recogió del cuarto, un antagonista dócil que adoleció de raza y que salía desentendido del encuentro muleteril con un Perera sin oponente que le pusiera en el más mínimo aprieto, aunque con el que llegó a escuchar dos avisos antes de recibir un trofeo que le abría la puerta grande.
El segundo fue un buen toro. Pronto, franco y codicioso, al que Esaú Fernández fue a recibir de rodillas a porta gayola. En la muleta el de Camino de Santiago, en faena brindada a Perera, ofreció cinco series para bordar el toreo, y el sevillano anduvo por allí, ejecutando dos naturales arrastrando la muleta a ralentí que sí estuvieron a la altura de la calidad ofrecida por el astado. El resto no. Lo mejor de su actuación fue la soberbia estocada. El conjunto fue premiado con dos orejas.
El quinto también se movió, aunque con menos clase que el segundo. Esaú volvió a darle fiesta a su manera, en cantidad, con escasas sutilezas y esa manera tan suya de inclinarse hacia delante con capote y muleta. El acierto espadero puso, de nuevo, dos trofeos en su esportón.
El tercero colocó la cara con categoría cuando acometió, pero le faltó la casta necesaria para hacerlo repitiendo y sin huir de las telas de Marco Pérez quien, inteligente, se la dejó en la cara cuando la salida del muletazo daba a tablas. Sin embargo, aunque hubo pasajes de bella factura, como un elegante inicio ayudado por alto y varios derechazos, pesó más la condición huidiza del astado, al que tumbó a la primera con contundencia, circunstancia que facilitó la doble concesión orejil.
En el que cerró el largo festejo, tres horas desde el comienzo oficial a las 19:30, de condición desrazada y con querencia a tablas, fue el mundo al revés: el torero persiguiendo al toro. Menos mal que el salmantino lo cazó al primer intento, si bien necesitó de dos descabellos.
FICHA: Plaza de toros de Tomelloso (Ciudad Real). Corrida de toros. Menos de media entrada.
Se lidiaron seis toros de Camino de Santiago, de romas defensas. Nobles y justos de raza. Mejores segundo y quinto.
Miguel Ángel Perera (de verde hoja y oro): entera atravesada que hizo guardia y estocada casi entera desprendida (oreja tras aviso); pinchazo y entera algo contraria y descabello (oreja con dos avisos).
Esaú Fernández, que debutaba en esta plaza (de tabaco y oro): estocada entera arriba (dos orejas); casi entera desprendida (dos orejas).
Marco Pérez, que debutaba en esta plaza (de grana y oro): estocada entera arriba (dos orejas); entera arriba y dos descabellos (silencio).
Los tres toreros salieron a hombros.
J.C.S./amd
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