Perú traslada a 30 presos de la cárcel de Trujillo tras la reyerta que dejó tres muertos
Lima, 4 nov (EFE).- Un grupo de treinta presos de alta peligrosidad de la cárcel peruana de Trujillo, donde el domingo hubo una reyerta que dejó tres reclusos muertos, fue trasladado a la prisión de Juliaca, situada en el altiplano del país andino, cerca a la frontera con Bolivia, según anunció en un comunicado el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.
Los reos trasladados son parte presuntamente de las organizaciones criminales Los Pulpos, La Jauría y Chicago Bulls, que operan principalmente en la ciudad de Trujillo, la capital de la norteña región de La Libertad, donde se dedican principalmente a las extorsiones y a la minería ilegal.
Este movimiento apunta a recuperar el principio de autoridad, restablecer el orden e impedir que las organizaciones criminales continúen operando desde el interior de los penales, según precisó el Ministerio de Justicia.
El traslado fue parte del reordenamiento de las cárceles peruanas anunciado por la presidenta de Perú, Keiko Fujimori, que el martes prorrogó por otros 60 días el estado de emergencia en cinco de las principales prisiones del país, entre ellas la de Trujillo.
En estás cárceles, Fujimori desplegó a militares a custodiar el perímetro de las instalaciones tras declararlas en emergencia, mientras que la Policía ha desarrollado requisas para confiscar armas blancas, teléfonos móviles y otros objetos prohibidos, además de redadas en los alrededores para desmontar antenas clandestinas de telecomunicaciones.
Durante la vigencia de la prórroga del estado de excepción estarán suspendidos algunos derechos fundamentales como el de libertad de tránsito, la libertad de reunión y la libertad y seguridad personales, tanto dentro de las prisiones como fuera de ellas, hasta en un radio de 200 metros.
La ampliación del estado de excepción se da además después de que este fin de semana se registrase un altercado dentro de la prisión de Trujillo que dejó al menos tres presos muertos.
Fujimori ha fijado en el control de las prisiones su política de seguridad para frenar el avance del crimen organizado, que se ha vuelto la principal preocupación de los peruanos ante el incremento de extorsiones a negocios y personas, a las que las bandas criminales exigen cupos de dinero bajo amenazas de muerte.
El sistema penitenciario de Perú se encuentra hacinado al albergar a unos 100.000 presos en 69 cárceles, cuya capacidad en conjunto es de apenas unos 40.000. EFE
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