Agencias

Puño en alto y silencio, la esperanza de que haya sobrevivientes bajo escombros en Pereira

Puño en alto y silencio, la esperanza de que haya sobrevivientes bajo escombros en Pereira

Jorge Gil Ángel

Pereira (Colombia), 11 ago (EFE).- Cuando los puños se ponen en alto y los rescatistas piden silencio se abre un halo de esperanza de que haya sobrevivientes bajo los escombros en la ciudad colombiana de Pereira, una de las más afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país el lunes.

El barrio residencial La Lorena, ubicado en el corazón de Pereira, fue uno de los más afectados por el sismo, donde varios edificios se derrumbaron por el movimiento telúrico y muchas personas están desesperadas por encontrar a sus familiares bajo los escombros de lo que solía ser su casa.

La situación en esa zona es tan crítica que los rescatistas y los voluntarios se cuentan por decenas, así como las autoridades tienen en marcha también un operativo para evitar que quienes trabajan en los rescates sufran percances médicos.

Mientras tanto, los voluntarios y trabajadores hacen una fila para sacar en baldes los escombros y arrojarlos encima de un taxi al que le cayó una placa de concreto que lo dejó en pérdida total.

En este contexto de colaboración, el momento clave llega cuando se empiezan a poner los puños en alto y los rescatistas más expertos piden silencio. Eso significa que hay señales de que algún sobreviviente puede estar esperando un rescate bajo las ruinas.

Sin embargo, en muchas ocasiones los equipos de rescate no encuentran nada, deben levantar la cabeza y continuar con su búsqueda incansable bajo el inclemente sol de Pereira, que hoy tuvo una temperatura máxima 31 grados con una humedad del 34 %.

El terremoto ha causado en total cerca de 240 muertos, según el balance de distintas autoridades regionales, aunque el presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, informó que las personas fallecidas son 188 hasta el momento.

Pereira, capital del departamento de Risaralda, en la turística región del Eje Cafetero, ha sido una de las ciudades más afectadas con al menos 90 de las víctimas mortales.

Siempre hay esperanza

Entre los rescatistas figura Wílder Alvear, un médico joven de apoyo de catástrofe, que confiesa a EFE que a pesar de las adversidades, mantiene la esperanza de encontrar personas con vida bajo los escombros de los edificios del barrio La Lorena.

"Desde ayer en horas de la tarde apoyamos todo el proceso de acompañamiento. Hay una persona que, hasta este momento, creemos que se encuentra con vida. Hay unas condiciones, hay un acompañamiento con perros y estamos esperando a ver si hay un paciente con vida, que es lo que queremos", afirma.

El hombre, vestido con su uniforme médico, es consciente de que lo más difícil puede ser encontrar sin vida a esa persona que creen que aún vive en las condiciones más difíciles. Una vez lo encuentren, su labor será fundamental porque deberán estabilizar al paciente para poder trasladarlo a un centro médico.

"Nos hemos organizado en un gran equipo para hacer el acompañamiento y estabilización de nuestro paciente, que esperamos que salga con vida", revela.

Sin embargo, también es prioritario acompañar a las familias, brindarles información sobre sus seres queridos y guiarlas en el proceso de búsqueda, que se hace más difícil con el paso de las horas.

El momento más difícil

Mientras que en un edificio buscan a una personas con vida. En otro, varios militares y rescatistas salen cargando a una mujer que murió mientras a su lado camina su hijo, desconsolado, gritando "mi madre" y llorando a cántaros.

El cuerpo pasa por el lado donde se encuentran los otros rescatistas buscando a una persona que creen que está viva y el silencio envuelve la escena.

Las actividades se detienen por un momento y todo el mundo vuelve al silencio, que esta vez no es de esperanza sino de frustración porque el trabajo no obtiene los resultados esperados.

Sin embargo, tan solo un momento después vuelven a levantar la cabeza y recuperan la esperanza de que bajo los escombros logren encontrar a una persona que se aferra a la vida y está dispuesta a tener una segunda oportunidad tras perderlo todo en el terremoto más fuerte en lo que va de siglo en Colombia. EFE

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