Putin viaja a China siguiendo la estela de Trump para sellar contratos de petróleo y gas
Moscú, 18 may (EFE).- El presidente ruso, Vladímir Putin, viaja mañana, martes, a China con la esperanza de sellar importantes acuerdos de exportación de petróleo y gas, fundamentales para dar vida a su alicaída economía y, al mismo tiempo, financiar la máquina de guerra en Ucrania.
La visita tiene lugar sólo unos pocos días después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, fuera recibido en Pekín por el líder chino, Xi Jinping, lo que se puede interpretar como una confirmación de que el gigante asiático se ha convertido en el "epicentro diplomático mundial", según el diario oficialista chino Global Times.
Con todo, el Kremlin intentó hoy desmarcarse de la visita de Trump y destacó que Rusia y China "no se alían contra nadie", aunque adujo que sus posturas en política exterior son en muchos casos "idénticas".
"No hay ninguna relación entre la visita de Trump y la de Putin", dijo Yuri Ushakov, asesor de Política Internacional del Kremlin, quien recordó que la Casa Blanca postergó el viaje de su líder de marzo a mayo debido a la guerra en Irán.
La diferencia radica en que la relación entre China y EE.UU. se puede considerar entre iguales, mientras que Rusia depende en gran medida del comercio con su vecino asiático, especialmente desde que rompiera lazos con la Unión Europea.
Una visita obligada
Putin visita prácticamente todos los años el gigante asiático. La última visita tuvo lugar en septiembre de 2025 y se espera que vuelva a territorio chino en noviembre próximo para participar en la cumbre de la APEC (Shenzhen) por primera vez desde 2017.
En esta ocasión la llegada del jefe del Kremlin coincidirá con el 25 aniversario del Acuerdo de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación entre Moscú y Pekín (2001).
Putin, que viajará con una delegación integrada por 39 personas, será recibido por Xi por la mañana en la plaza de Tiananmén.
Ushakov adelantó que Putin y Xi firmarán al término de su cumbre unos 40 acuerdos, lo que incluirá una declaración conjunta sobre el fortalecimiento de su asociación y cooperación estratégica, y otra sobre el advenimiento de un nuevo orden mundial y unas relaciones internacionales de nuevo tipo.
"Nuestros estrechos lazos son especialmente demandados en la actual situación internacional. Tienen un carácter estabilizador", subrayó Ushakov.
Añadió que precisamente los problemas mundiales serán tratados entre ambos mandatarios durante un tradicional cara a cara para tomar té, charla que ambas partes quieren "que dure lo más posible".
Putin espera acuerdos sobre gas y petróleo
Aparte de rendir pleitesía, Putin expresó su confianza en dar en Pekín lo que él llamó "un importante paso adelante en el ámbito de la cooperación en gas y petróleo".
"No quiero adelantarme a los acontecimientos, pero mis colegas me informaron de que prácticamente todos los asuntos principales están consensuados. Si logramos zanjarlos y ponerles punto y final, estaré satisfecho", añadió el pasado 9 de mayo.
Rusia lleva mucho tiempo esperando firmar un contrato para el tendido del gasoducto de 2.900 kilómetros Fuerza de Siberia-2 para llevar gas a China a través de Mongolia.
"Este asunto se debatirá de manera muy detallada", confirmó hoy Ushakov, quien añadió que a Pekín también viajarán los jefes de los consorcios Rosneft, Ígor Sechi, y Gazprom, Alexéi Miller.
Rusia suministró a China 101 millones de toneladas de petróleo y 49.000 millones de metros cúbicos de gas el pasado año, a los que se sumarían otros 50.000 millones de metros cúbicos en caso de un nuevo acuerdo.
En el caso del petróleo, las exportaciones rusas al gigante asiático aumentaron un 35 % (31 toneladas) en el primer trimestre de este año.
La llave es el estrecho de Ormuz
No obstante, Putin confía en que la guerra en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz convenzan finalmente a Xi de la necesidad de un suministro fiable de gas por tierra, mucho más seguro, a día de hoy, que la vía marítima.
"En el marco de la crisis en Oriente Medio, Rusia mantiene su papel de suministrador fiable y China, de responsable consumidor de recursos energéticos", recalcó Ushakov.
Pekín, que al anunciar su plan quinquenal ya sugirió que estaba interesado en avanzar en el Fuerza de Siberia-2, depende de las exportaciones de gas licuado de Qatar y los Emiratos Árabes Unidos, ahora prácticamente bloqueadas.
Mientras la Casa Blanca quiere que China importe más hidrocarburos de EE.UU., Pekín llamó a reabrir el estrecho cuanto antes tras la reunión el jueves entre Xi y Trump.
China recibía hasta hace poco el 40 % del petróleo y el 30 % del gas licuado a través del Ormuz, aunque lleva años intentando reducir sus importaciones con energías renovables y la apuesta por los coches eléctricos.EFE
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