Rápido envejecimiento pone a prueba las brechas estructurales de salud en América Latina
París, 29 sep (EFE).- América Latina enfrenta una transición demográfica sin precedentes que pondrá a prueba la capacidad de sus ya tensionados sistemas sanitarios: la proporción de adultos mayores de 65 años casi se duplicará en 2050 hasta alcanzar el 18,1 % de la población.
Así lo refleja el informe 'Panorama de la Salud: América Latina y el Caribe 2026', publicado este martes por la OCDE, en el que se subraya que la mortalidad evitable sigue siendo elevada (297 muertes en 2023 por cada 100.000 habitantes en la región, en comparación con 162 en la OCDE).
"Se proyecta que la proporción de personas de 80 años o más aumente del 1,8 % al 4,9 %. La región depende de aproximadamente 25 millones de cuidadores no remunerados (60 % mujeres) en comparación con alrededor de 3 millones de cuidadores remunerados", advierte el documento, realizado conjuntamente con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM).
Se trata, según el informe, de un desequilibrio que resulta cada vez más complejo a medida que el envejecimiento poblacional se acelera y las redes familiares se reducen.
Para mantener la proporción actual de asistencia por persona mayor conforme la población envejezca, la región necesitaría elevar a 60,5 millones el número de cuidadores informales en 2050.
Por ello, el estudio aboga por fortalecer los sistemas de atención de largo plazo, lo que requerirá "tanto ampliar y profesionalizar la fuerza de trabajo remunerada como apoyar mejor a los cuidadores familiares", en un contexto en el que la prevalencia de enfermedades crónicas y demencia va en aumento y exigirá un mayor esfuerzo presupuestario público en las próximas dos décadas.
Disparidades en la esperanza de vida al nacer
América Latina y el Caribe alcanzó un promedio de esperanza de vida al nacer de 74,6 años en 2024, un incremento de 2,4 años desde 2010, aunque todavía se sitúa lejos de la media de 81,3 años registrada en la OCDE.
No obstante, hay una gran disparidad regional, pues países como Chile y Costa Rica arrojan una esperanza de 81,5 y 81,1 años, respectivamente, mientras que en Haití (65,1 años) y Bolivia (68,7) es sensiblemente menor.
Respecto a la atención médica efectiva (menor mortalidad por causas tratables), el promedio regional se sitúa en los 130 decesos por cada 100.000 habitantes.
Chile (62), Costa Rica (77), Perú (78), Panamá (87) y Ecuador (91) lideran los mejores indicadores en América Latina y el Caribe, mientras que Guyana (232), Belice (252) y Jamaica (246) se encuentran en el extremo opuesto.
La necesidad de atención sanitaria no satisfecha promedia el 35 % en la región, oscilando entre el 3,2 % en Costa Rica y el 73 % en Perú.
Las enfermedades no transmisibles, como las cardiovasculares y el cáncer, representan actualmente la mayoría de las defunciones en la región, al concentrar en 2023 el 75,9 % del total de muertes. Sin embargo, la reducción de la mortalidad por estas causas ha sido mucho más lenta que en los países de la OCDE.
"La mortalidad por enfermedad cardiovascular disminuyó solo un 4 % entre 2010 y 2023, en comparación con el 28,4 % en la OCDE, mientras que la mortalidad por cáncer cayó un 4 %, frente al 18 % en la OCDE", detalla el texto.
Respecto a la mortalidad prevenible -los fallecimientos evitables mediante políticas de salud pública y prevención primaria-, el promedio regional alcanza los 167 decesos por cada 100.000 habitantes.
Colombia (74), Uruguay (80), Chile (94) y Argentina (100) encabezan los mejores resultados, mientras que Guyana (321), San Vicente y las Granadinas (216) y Paraguay (183) cierran la lista.
En cuanto a la calidad en la atención hospitalaria de urgencias agudas, Colombia, Costa Rica, Chile y Ecuador registran las tasas de mortalidad hospitalaria más bajas de la región (entre 6 y 11 por cada 100 admisiones por infarto agudo de miocardio), niveles muy cercanos al promedio de la OCDE.
Las mayores tasas de mortalidad intrahospitalaria corresponden a Paraguay (24) y México (23).
En 2024, el gasto sanitario corriente per cápita en la OCDE (6.097 dólares en paridad de poder adquisitivo, PPA) fue casi cuatro veces superior al de los países de América Latina y el Caribe (1.518).
En ese sentido, los pagos directos de bolsillo de los hogares representaron el 32 % del gasto total en salud en la región (frente al 20 % en la OCDE), lo que expone a las familias a graves riesgos financieros cuando enferman.
La región cuenta además con 2,4 médicos y solo 3,9 enfermeras/parteras por cada 1.000 habitantes (frente a 3,6 y 10,3 en la OCDE, respectivamente). EFE
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