Ratko Mladic, el 'carnicero de los Balcanes' responsable del genocidio de Srebrenica
Vesna Bernardic
Zagreb, 27 ago (EFE).- El exgeneral Ratko Mladic, fallecido este jueves en prisión en La Haya a los 83 años, fue el jefe militar serbobosnio durante la guerra civil en Bosnia (1992-1995) y uno de los responsables de crímenes de guerra como la matanza de 8.000 personas en Srebrenica o los bombardeos indiscriminados sobre Sarajevo.
En 2017, el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) condenó al conocido como 'carnicero de los Balcanes' a cadena perpetua tras hallarlo culpable de diez de los once cargos de los que estaba acusado, incluidos genocidio, crímenes de guerra y contra la humanidad.
Mladic permaneció prófugo de la justicia internacional durante 15 años hasta su arresto en mayo de 2011 en Lazarevo, una pequeña localidad a unos 100 kilómetros al norte de Belgrado.
Criminal para unos, héroe para otros
El TPIY imputó a Mladic la dirección de la campaña de terror contra la población civil en Sarajevo, un asedio de casi cuatro años en el que murieron más de 10.000 personas, entre ellas unos 1.500 niños.
Asimismo, se le responsabilizó del genocidio cometido en julio de 1995 en el enclave de Srebrenica, una zona declarada "segura" por la ONU que cayó en manos de sus tropas ante la pasividad de los cascos azules holandeses.
"Regalamos la Srebrenica serbia al pueblo serbio. Ha llegado el momento de vengarnos de los 'turcos'", declaró Mladic ante las cámaras tras tomar la ciudad, empleando un término despectivo para referirse a los musulmanes bosnios.
Mientras que para bosnios musulmanes y croatas encarnó la barbarie del conflicto, sectores ultranacionalistas serbios lo siguieron considerando un héroe trágico y acusaron al TPIY de actuar como un órgano "antiserbio".
Deterioro de salud y desafío al tribunal
Sus años de reclusión en el centro de detención de Scheveningen (La Haya) estuvieron marcados por un constante deterioro de su salud, múltiples intentos de sus abogados por suspender el proceso y una actitud desafiante en el juzgado, donde justificó sus acciones como actos de defensa de la población serbia.
En los últimos años sufrió varios accidentes cerebrovasculares, pese a lo cual el tribunal rechazó las peticiones del gobierno serbio y de la familia de permitir que el condenado fuera trasladado a un hospital de Belgrado, alegando que en La Haya tenía toda la atención médica y podía recibir visitas familiares.
Ya durante la lectura de su condena el 22 de noviembre de 2017, Mladic sufrió un episodio de hipertensión y empezó a gritar contra los jueces, lo que provocó su expulsión de la sala antes de que se pronunciase el fallo definitivo.
Nacido el 12 de marzo de 1943 en la aldea bosnia de Božinovići, Mladic creció huérfano de padre, un partisano comunista asesinado durante la Segunda Guerra Mundial por la guerrilla ustacha croata, aliada de los nazis.
En 1965 se graduó como primero de su promoción en la Academia Militar de Zemun y ascendió en el escalafón del Ejército Popular Yugoslavo (JNA), sirviendo en Macedonia, Kosovo y Croacia.
De comunista convencido a líder ultranacionalista
Quienes sirvieron con él señalaron que Mladic experimentó una rápida metamorfosis, pasando de ser un oficial comunista convencido a un ferviente ultranacionalista serbio.
En 1991, al desintegrarse la federación yugoslava y estallar las hostilidades en Eslovenia y Croacia, asumió el mando del Cuerpo de Knin del JNA.
Su figura cobró trascendencia internacional en mayo de 1992, cuando fue nombrado comandante del recién creado Ejército de la República Srpska (VRS).
De esa época datan grabaciones en las que ordenaba a la artillería que rodeaba Sarajevo, entre ellas: "Disparen a Velesici; allí no hay muchos serbios".
Desafíos a Occidente y años en la clandestinidad
Conocido por su carácter temperamental, llegó a responder a las amenazas de intervención de la OTAN en 1994 con la frase: "Si nos bombardean, yo bombardearé Londres".
Aunque el líder político serbobosnio Radovan Karadzic intentó destituirlo poco antes del fin de la contienda, Mladic mantuvo el respaldo de la cúpula militar.
Tras la firma de los Acuerdos de Dayton (1995), fue apartado formalmente del cargo y en 1996 pasó a la clandestinidad.
Durante la presidencia de Slobodan Milosevic en Belgrado, Mladic vivió con relativa impunidad en la capital serbia, donde se le vio frecuentar restaurantes, recintos militares y acontecimientos deportivos.
Tras la caída del régimen en octubre de 2000 y el endurecimiento de la presión internacional, el exgeneral se ocultó con el apoyo de una red clandestina compuesta por familiares y antiguos militares.
En el plano personal, estuvo casado con Bosa Mladic, con quien tuvo dos hijos, Darko y Ana. Esta última se suicidó en Belgrado en 1994, a los 23 años, utilizando la pistola favorita de su padre en plena guerra bosnia, un suceso que marcó profundamente al jefe militar. EFE
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