Juan José Lahuerta
Madrid, 4 oct (EFE).- Brasil puso precio a su camiseta en el nuevo parón internacional ampliado. Mientras la selección de Carlo Ancelotti atravesó Australia hasta llegar a la India, donde cobró varios millones por jugar en Calcuta, Argentina convirtió la despedida de Lionel Messi en una taquilla de tres partidos que desembocó, ante Burkina Faso, en un duelo desfigurado por los problemas de viaje del combinado africano.
La FIFA agrupó las dos ventanas internacionales para reducir las interrupciones del calendario. Mientras Europa llenó el nuevo espacio con partidos oficiales, el fútbol sudamericano encontró algo diferente: más días disponibles, más amistosos que colocar y más selecciones a las que poner precio en 16 días, entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre.
Brasil recorrió más de 20.000 kilómetros para disputar dos partidos contra Australia, en Townsville y Brisbane, y otro frente a la India en Calcuta. La Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) no ha comunicado cuánto ingresó por los dos primeros, pero el precio de su presencia en territorio indio sí ha salido a la luz.
Brasil, entre 3,3 y 3,8 millones de euros por un partido
El diario económico indio Mint, especializado en información empresarial y financiera, situó entre 350 y 400 millones de rupias el caché acordado con la CBF por el partido de Calcuta: entre 3,3 y 3,8 millones de euros.
El medio atribuyó la información a una fuente de la Federación India de Fútbol (AIFF) que pidió permanecer en el anonimato. La cantidad no ha sido confirmada oficialmente por ninguna de las dos federaciones y debe considerarse una estimación publicada, no un ingreso auditado.
Según la misma información, el presupuesto completo del encuentro rondó los 500 millones de rupias, unos 4,7 millones de euros. Otros 60 millones (cerca de 570.000 euros) se destinaron al vuelo chárter de la delegación brasileña, compuesta por alrededor de 90 personas.
India trató la visita como una operación comercial. Mint cifró en 250 millones de rupias (2,4 millones de euros) el acuerdo con la empresa encargada de vender las entradas de los partidos ante Panamá, Brasil y Uruguay y en otros 40 millones (380.000 euros) los derechos de televisión. Para ver a Vinícius Júnior y compañía, los aficionados pagaron entre 999 y 15.000 rupias, aproximadamente entre 9 y 142 euros.
El negocio no garantizó el lleno. Unos 51.000 espectadores presenciaron la victoria de Brasil por 0-4 en un estadio con capacidad para alrededor de 68.000. Ancelotti aprovechó la gira para probar jugadores y abrir un nuevo ciclo después del Mundial, pero el viaje también dejó una factura deportiva: Raphinha regresó anticipadamente al Barcelona por un edema en el muslo derecho sufrido en el segundo encuentro frente a Australia.
Argentina hace taquilla con la despedida de Messi
Argentina eligió el modelo contrario. En lugar de viajar, llevó el negocio a casa y programó tres encuentros contra Bolivia, Burkina Faso y Benín. El último, este martes en el Monumental, servirá como despedida internacional de Messi y permitió a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) comercializar toda la ventana alrededor del adiós de su capitán.
La AFA fijó en 90.000 pesos argentinos (unos 52 euros) el precio de las entradas generales para los tres partidos. Para los encuentros frente a Burkina Faso y Benín, las localidades más caras alcanzaron los 480.000 pesos (280 euros). La federación, de momento, no ha difundido la recaudación neta, por lo que cualquier cantidad total sería una proyección sin respaldo documental.
El escaparate comercial terminó chocando con la realidad deportiva. Burkina Faso, el segundo rival de la serie tras Bolviia, llegó a Buenos Aires menos de seis horas antes del partido y presentó una selección integrada casi en su totalidad por jugadores sub-23 y de su campeonato local. Argentina marcó tres goles en los primeros once minutos y venció por 7-0 ante un Monumental lleno.
La Federación Burkinesa de Fútbol atribuyó el retraso a la cancelación sin previo aviso del vuelo chárter previsto para el 30 de septiembre y reconoció que las nuevas condiciones del desplazamiento provocaron reticencias entre los jugadores.
La expedición quedó bloqueada en Casablanca y Burkina Faso terminó enviando un grupo de jugadores improvisado. Los futbolistas que aceptaron viajar cruzaron el Atlántico, descansaron apenas unas horas y salieron al césped para enfrentarse a algunos de los mejores jugadores del mundo.
Lionel Scaloni puso el foco sobre ellos después del encuentro: "Agradecerle a Burkina Faso, a los que han venido, por el esfuerzo que han hecho. Dignifican al fútbol. Nosotros intentamos jugar el partido como si fuera una final porque así es la única manera de que estos chicos fueran respetados. Agradecemos el esfuerzo de que hayan podido venir. Se podrían haber quedado y el partido se hubiera suspendido. Es muy rescatable lo que han hecho. Un vuelo tan largo, llegar a la hora que llegaron y jugar. Eso no es fácil".
El partido se celebró y la taquilla quedó a salvo, pero perdió buena parte de su valor competitivo antes de empezar. Las palabras de Scaloni situaron el foco donde correspondía: en el esfuerzo de los jóvenes que viajaron y no en una goleada imposible de medir.
La ruta sudamericana hacia Asia
Brasil no ha sido la única selección sudamericana que ha encontrado compradores en Asia. Uruguay enlazó partidos ante Japón, Corea del Sur y la India, aunque la Asociación Uruguaya de Fútbol confirmó públicamente el itinerario, pero no sus ingresos.
De nuevo es Mint, apoyándose en la misma fuente de la federación india, la que sitúa en 125 millones de rupias (cerca de 1,2 millones de euros) el caché de Uruguay por el encuentro que disputará este martes en Calcuta. Panamá, que también visitó la India, recibió 55 millones de rupias, alrededor de 520.000 euros, según esa misma información.
Ecuador abrió la etapa de Marcelo Gallardo con tres compromisos en Corea del Sur y Japón, dos de ellos dentro de la Copa Kirin. Venezuela también organizó una gira de tres encuentros frente a Japón, Corea del Sur y Jordania. Ni la Federación Ecuatoriana ni la Venezolana han hecho públicas las condiciones económicas de sus contratos, por lo que no puede afirmarse cuánto cobrarán, aunque sus desplazamientos forman parte del mismo mercado de amistosos promovidos desde Asia.
La primera ventana ampliada ha mostrado las dos caras del negocio. Los grandes equipos venden su presencia, los anfitriones compran prestigio, las federaciones llenan sus calendarios y los clubes asumen el riesgo de recuperar lesionados a los futbolistas que cedieron. En Buenos Aires incluso se protegió un partido que deportivamente dejó de existir antes de empezar.
La FIFA agrupó dos parones para reducir las interrupciones y ordenar el calendario. El mercado de los amistosos, ajeno a los duelos oficiales, encontró algo diferente: más días disponibles, más partidos que colocar y más selecciones a las que poner precio. EFE
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