Siete días después, lo que sabemos de la catástrofe de Nepal y lo que todavía no
Indira Guerrero y Lucía Goñi
Katmandú/Nueva Delhi, 2 sep (EFE).- Una semana después de las riadas que han dejado más de 1.200 muertos en Nepal, una veintena en China y más de 5.000 desaparecidos, la catástrofe sigue planteando preguntas básicas sobre lo ocurrido y sobre quienes todavía faltan.
Durante los primeros días, una de ellas era cómo habían conseguido sobrevivir quienes salían de las zonas arrasadas. Ahora se suman otras como dónde están los desaparecidos, por qué tantos cuerpos siguen sin recuperarse, cómo se identifica a los muertos y qué ocurrió con una alerta que en algunos lugares dejó apenas minutos para escapar.
Estas son algunas de las claves de una catástrofe cuyo balance continúa cambiando siete días después.
¿Qué ocurrió?
Un enorme desprendimiento de hielo y roca en la cuenca alta del Bhote Koshi, cerca de la frontera con China, desencadenó en la mañana del 26 de agosto una riada que arrastró viviendas, vehículos y puentes, golpeó instalaciones hidroeléctricas y descendió por el sistema fluvial hacia otras poblaciones.
La velocidad del fenómeno quedó registrada en los propios instrumentos. A las 8.37 los equipos sísmicos detectaron una señal equivalente inicialmente a un terremoto de magnitud 4,4, aunque su frecuencia no correspondía a un sismo, y trece minutos después la riada arrancó el medidor hidrológico de Syabrubesi, cuya última lectura había sido de apenas 1,62 metros, muy por debajo de los niveles de alerta.
¿Por qué unos sobrevivieron y otros no?
En los primeros días, EFE preguntó a supervivientes cómo habían conseguido salir y muchas de las respuestas coincidían: abandonar lo que estaban haciendo, alejarse del río y correr hacia zonas elevadas.
Libes Raj Shakya supo que se acercaba la crecida porque un amigo que había recibido una llamada recorrió el mercado gritando para que los demás huyeran. "Gracias a él supimos lo que estaba pasando, pero solo tuvimos tres minutos para escapar", contó a EFE.
Otros fueron advertidos por policías, vecinos o responsables de escuelas y la mayoría escaparon sin tiempo siquiera para recoger sus pertenencias.
Una mujer entrevistada por EFE en un campamento de damnificados recordó que salió de su casa con las manos vacías mientras el agua se acercaba "como una tormenta".
¿Por qué siguen desaparecidas más de 5.000 personas?
Entre los desaparecidos hay trabajadores de proyectos hidroeléctricos, habitantes de localidades arrasadas y personas que pudieron ser arrastradas muchos kilómetros por la corriente, mientras las autoridades siguen depurando las listas y cruzando nombres.
Equipos especializados internacionales han buscado posibles víctimas en túneles de centrales hidroeléctricas y, en Devighat, EFE encontró varios días después de la riada restos humanos todavía atrapados dentro de viviendas.
¿Dónde están los muertos?
En Devighat, voluntarios entran en viviendas sepultadas para recuperar documentos, objetos de valor y cadáveres, pero algunos cuerpos permanecen atrapados incluso después de haber sido localizados.
En los puntos donde las carreteras quedaron destruidas, grandes drones de carga los levantan en camillas suspendidas y los trasladan por el aire hasta zonas accesibles. Otros cadáveres han aparecido muchos kilómetros río abajo, lejos del lugar donde las víctimas fueron sorprendidas por la crecida.
¿Cómo se identifica a tantos muertos?
En una morgue de Katmandú, una pared está cubierta con fotografías de desaparecidos y la de enfrente con imágenes de cuerpos que todavía no han podido ser identificados.
Policías, médicos y especialistas trabajan con los cadáveres antes de entregarlos a las familias.
Uno de los espacios utilizados para conservarlos tiene capacidad solo para unos 70 cuerpos y el volumen de víctimas obligó también a realizar entierros conforme al procedimiento legal. Las familias siguen recorriendo hospitales, puestos de Policía y morgues con fotografías de quienes buscan.
¿Funcionó la alerta?
A las 08.37 los instrumentos sísmicos registraron el colapso, aunque el sistema no identificó la señal como un terremoto y no emitió una advertencia pública.
A las 08.50 la riada arrancó el medidor de Syabrubesi.
A las 09.00 las autoridades de Rasuwa informaron de la inundación
A las 09.15 comenzaron a enviarse mensajes de emergencia a Rasuwa, Nuwakot, Dhading y Chitwan.
Habían pasado 38 minutos desde la primera señal. En Rasuwa, donde las comunicaciones estaban ya afectadas por la caída de torres, autoridades, policías y vecinos comenzaron también a avisar de puerta en puerta.
¿Qué ocurre ahora?
Más de 5.000 personas continúan desaparecidas, los equipos siguen buscando y recuperando cadáveres y las morgues trabajan en su identificación, mientras cientos de damnificados viven en refugios después de perder sus viviendas.
Una semana después, Nepal sabe mucho más sobre cómo ocurrió la riada. Todavía no sabe dónde están más de 5.000 personas. EFE
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