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Tarde sin brillo pero con momentos de buen toreo en el cierre de temporada en La Ventas

Tarde sin brillo pero con momentos de buen toreo en el cierre de temporada en La Ventas

Paco Aguado

Madrid, 12 oct (EFE).- La Corrida de la Hispanidad, que cerraba hoy la temporada en Las Ventas y que generó grandes expectativas por la vuelta a Madrid de Morante de la Puebla, se desarrolló sin gran brillo pero, más allá de la estadística, con momentos de muy buen toreo, especialmente del mismo diestro sevillano y del confirmante Aarón Palacio.

De hecho, la faena más redonda de la tarde la firmó con el que abrió plaza el nuevo matador aragonés, ya desde que recibió al de Gargigrande con unos suaves y templados lances a la verónica en los que aprovechó una nobleza a la que luego faltó un punto más de motor y de fondo para terminar de redondearse en el último tercio.

Palacio, asentado y reposado, supo dar, sitio, ventajas y temple al toro salmantino para mejorar sus prestaciones en una faena larga que remató con los momentos más intensos: una enfibrada tanda con la derecha y unos ayudados de larguísimo trazo, como todos sus pases de pecho, rematados con adornos también suaves con los que vibró el público que abarrotaba los tendidos.

El problema fue que tres pinchazos antes de una buena estocada le dejaron sin un más que posible premio. Ya con el sexto el zaragozano se extendió también en una obra templada y pausada que no alcanzó eco, básicamente, por la apagada y sosa nobleza del voluminoso torancón de Cuvillo.

Otra de las fases de muy buen toreo la protagonizó, cómo no, Morante de la Puebla con el cuarto, una vez que se vio obligado a abreviar con el flojo y afligido segundo de Garcigrande. Y este otro de Cuvillo tampoco estuvo sobrado de fuerzas y de raza, sólo que acabó teniendo su jugo... en manos del maestro sevillano, que fue quien siempre le puso todo a favor para que se mantuviera pendiente de su muleta.

Con enorme paciencia y pulso, y con no menos insistencia, Morante fue construyendo una faena abierta con el sabor añejo de unos ayudados por alto y dilatada con la acertada y saboreada calidad de unos muletazos, sobre todo con la mano izquierda, bien administrados en tiempos y espacios, dando celo al astado con exposición y dejándole siempre sobre la arena los vuelos del engaño como cebo.

Hubo así, naturales realmente hondos, más largos de lo imaginable en principio, incluso cuando parecía no haber posibilidad de más, sólo que un feo metisaca en los bajos impidió que los muchos que le jalearon, que fueron más que los que le pitaron recordando cómo se arrancó la coleta aquí mismo hace justo un año, pudieran pedirle también la que fue una amasada oreja.

Entre ambos, el mexicano Héctor Gutiérrez, que se anunciaba hoy como vencedor de la Copa Chenel, tuvo también opción de "tocar pelo" con su primero, de Cuvillo, el toro más completo de la corrida de los dos hierros. Tras brindar su muerte a Díaz Ayuso y a Núñez Feijóo, presentes en el callejón, el azteca intentó asentar una nobleza algo apagada por falta de empuje en los cuartos traseros pero que fue yendo a más con ese buen trato.

Fue así como, mediado el trasteo, el astado comenzó a ir a más y a mejor al tiempo que Gutiérrez, aun dispuesto y entregado, no acababa de dar con las distancia y el ajuste adecuado para terminar de disfrutar de sus logros, alternando fases de calidad y temple con otras más tensas y embarulladas. De forma que fue la gran estocada con que la cerró lo que motivó a que finalmente se le pidiera esa oreja aunque sin suficiente fuerza para que la concediera la presidencia.

Ya con el quinto, un basto y desfondado ejemplar de Garcigrande, el mexicano no terminó de coger el aire a las que aun así, parecieron unas manejables embestidas, sin llegar a animar a unos tendidos ya esas alturas decaídos por por no encontrar justificación a tantas expectativas como generó esta esperada tarde de "famoseo" y "postureo".

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FICHA DEL FESTEJO

Tres toros de Garcigrande y tres de Núñez del Cuvillo (3º, 4º y 6º). De muy dispar presentación, con los dos últimos de más exagerado volumen. De los primeros, muy medidos de raza y de fuerzas, el de mayor fondo fue el primero, mientras que de los de Cuvillo, tampoco sobrados de nada, aunque muy nobles, el tercero fue el de mayor entrega.

Morante de la Puebla, de verde musgo y oro: estocada desprendida (silencio); metisaca en los bajos y estocada corta desprendida (ovación tras aviso).

Héctor Gutiérrez, de blanco y plata: estocada (ovación tras leve petición de oreja); estocada delantera desprendida (silencio).

Aarón Palacio, de blanco y oro, que confirmaba la alternativa: tres pinchazos y estocada 8ovación tras aviso); estocada desprendida (silencio tras aviso).

Palacio confirmó la alternativa con el toro "Veraniego", nº 63, negro listón, de 539 kilos, con el hierro de Garcigrande.

Entre las cuadrillas, destacó la brega de Fernando del Toro con el cuarto, mientras que Juan Sierra y Sánchez Araujo saludaron tras banderillear al sexto.

Corrida de la Hispanidad, celebrada en "homenaje y beneficio" de la ciudad de Ceuta, por lo que las rayas de picar se pintaron de negro y blanco como los colores de su bandera. Al final del paseíllo sonaron los himnos de Ceuta y de España. Al festejo asistieron, desde un burladero del callejón, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo.

Lleno de "no hay billetes" (más de 23.000 espectadores), en tarde de buena temperatura.

EFE

pa/oli /ajs

(foto)