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Toreo de altura de David de Miranda y Víctor Hernández sin rúbrica con los aceros

Toreo de altura de David de Miranda y Víctor Hernández sin rúbrica con los aceros

Julio César Sánchez

Albacete (España), 15 sep (EFE).- Tarde sin orejas en la séptima de feria de Albacete (sureste de España), con una notable corrida de Victoriano del Río, por presencia y esencia, que ofreció emoción y opciones de buen toreo ejecutado tanto por David de Miranda como por Víctor Hernández, desacertados con los aceros, mientras Marco Pérez no tuvo opción alguna con el peor lote.

El séptimo cartel de la de feria de Albacete no fue de nombres rutilantes, pero sí de toreros interesantes, ya que, fuera del inalcanzable dueto taquillero Morante-Roca Rey, tanto David de Miranda como Víctor Hernández y Marco Pérez ocupan puestos destacados en la temporada.

David de Miranda abrió el festejo con un variado repertorio de capa, que abarcó de verónicas a delantales y, más tarde, ajustadas gaoneras en el quite.

Siguió el onubense entonado en el templado inicio de faena, con dos trincherazos imponentes, que dieron paso a varias tandas con ambas manos de nivel, por templanza y longitud en el trazo, todo ello ejecutado con gran aplomo. Es cierto que el toro terminó rajándose un tanto, y que la estocada quedó desprendida, pero hubo argumentos para conceder una oreja, pedida por el público y negada por el palco.

Quizás por esta negativa, De Miranda comenzó genuflexo la faena al buen cuarto. No obstante, lo más reseñable llegó por el potable pitón zurdo del de Victoriano del Río, por el que David se acopló mejor según avanzaron las series, con la tercera como colofón, en una labor desarrollada de menos a más. Fue una lástima que fallara con los aceros, por lo que se quedó sin opción a premio.

Víctor Hernández dejó patente en Albacete la clase de torero que es, y el toreo que busca ejecutar, que no es otro que el clásico, el que no pasa de moda.

Encajado en el recibo a la verónica al segundo, Hernández siguió por la misma línea con la franela, destacando dos series de naturales profundos y armónicos, y varios cambios de mano notables. Sin embargo, el toro se apagó y a pesar del cierre por aplaudidas manoletinas, la deficiente colocación de la espada se llevó una posible oreja.

Pero lo más logrado aún tuvo lugar en el bravo quinto, un astado que apretó en varas y acometió con ímpetu en la muleta, que manejó con vibración en el pase cambiado por la espalda en los medios, aunque cogida a continuación casi en exclusiva con la mano izquierda, con la que los naturales brotaron majestuosos, en una conjunción soberbia de compostura y mando. En cambio con la espada volvió a emborronar lo que con esfuerzo y brillantez había logrado minutos atrás.

Pocas opciones tuvo el animoso Marcó Pérez con el apagado tercero, de escaso brío y recorrido, al que el torero salmantino buscó las vueltas con desparpajo pero sin brillo. Y menos aún pudo hacer frente al deslucido sexto más allá de andar vistoso con el capote en una larga cambiada de rodillas y el posterior quite por chicuelinas. Marco tuvo la mala fortuna de llevarse el peor lote de una corrida con opciones de Victoriano del Río.

Ficha del festejo

Plaza de toros de Albacete. Séptimo festejo de feria. Corrida de toros. Menos de tres cuartos de entrada.

Se lidiaron seis toros de Victoriano del Río, bien presentados. Manejable el primero. Encastado el segundo, aplaudido en el arrastre. Soso el tercero. Manejable el cuarto. Bravo el quinto, aplaudido en el arrastre. Deslucido el sexto.

David de Miranda (de rosa y oro): estocada entera desprendida (vuelta tras fuerte petición); tres pinchazos y descabello (ovación con saludos).

Víctor Hernández (de malva y oro): estocada entera caída (ovación con saludos); media desprendida y dos descabellos (ovación con saludos tras aviso).

Marco Pérez (de purísima y oro): pinchazo y media estocada arriba (ovación con saludos); pinchazo, casi entera y dos descabellos (silencio).

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