Agencias

Tras el oro olímpico y la tormenta, Lin Yu-ting todavía responde desde el ring

Tras el oro olímpico y la tormenta, Lin Yu-ting todavía responde desde el ring

Taipéi, 4 Set 2026 (AFP) -

Inmersa a su pesar en una tormenta mediática sobre su género durante los Juegos de París, la boxeadora taiwanesa Lin Yu-ting se planteó la retirada después del oro olímpico, pero finalmente decidió continuar, en parte como respuesta a sus detractores.

En París 2024, tanto ella como la argelina Imane Khelif coparon titulares en una controversia que trascendió el deporte y a la que se sumaron, entre otros, el presidente estadounidense Donald Trump, el magnate Elon Musk o la escritora J.K. Rowling.

La polémica venía sembrada desde que ambas fueron excluidas del Mundial de boxeo de Nueva Delhi en marzo de 2023.

La anterior Federación Internacional de Boxeo (IBA), actualmente ampliamente desacreditada, declaró entonces que no habían superado un test destinado a establecer su género, sin precisar nunca la naturaleza de esa prueba realizada.

El Comité Olímpico Internacional (COI) las había autorizado a participar en los Juegos de París, estimando que habían sido víctimas de "una decisión repentina y arbitraria" de la IBA y las dos consiguieron medallas de oro.

Fue recibida en Taiwán como una heroína, pero Lin lo había pasado mal y pensó en dar un paso atrás.

"Había cumplido todo por lo que había trabajado. Parecía un buen momento para hacer una salida elegante", admite la boxeadora de 30 años en una entrevista con la AFP.

- "Recuperar mi ritmo" -

En un primer momento, ni siquiera tuvo que decidir nada y tuvo una pausa forzosa en su carrera.

Luego, el pasado marzo, World Boxing, la instancia que tomó ahora las riendas de la disciplina, la autorizó a regresar después de un nuevo test de género.

Para esta doble campeona mundial (2018 y 2022), retirarse hubiera sido como traicionar a las personas de su entorno.

"No podía dejar a los miembros de mi equipo atrás. Quería ver también hasta dónde me podían llevar mis capacidades", señaló.

Hoy, Lin se ha propuesto pasar la página de los momentos más oscuros de París 2024 y lo que vino justo después ya que recrearse en los aspectos negativos le lleva a "un ánimo pesimista", señala.

"Puedo continuar boxeando", añade. "De una cierta manera, es una respuesta a un buen número de personas", sentencia.

Desde los últimos Juegos Olímpicos, Lin ha subido una categoría de peso y se ha fijado la misión de conseguir un segundo oro consecutivo en los Juegos Asiáticos, que comienzan el 19 de septiembre en Japón.

- "Claridad y determinación" -

En su regreso a la competición en marzo, Lin consiguió el bronce en -60 kg en el Campeonato de Asia Elite de Ulan Bator y luego una plata en la Copa del Mundo de boxeo en China.

"Subir una categoría de peso significa que todo es nuevo para mí. Es un objetivo nuevo, un reto nuevo, una etapa importante nueva", señala.

Lin tenía 13 años cuando se puso por primera vez unos guantes de boxeo en el gimnasio de su escuela.

Era "una alumna de pequeña estatura, sin una ventaja física evidente", cuenta su entrenador Tseng Tzu-chiang, que sigue sus pasos desde entonces. "Pero una vez que se fijaba un objetivo, se dedicaba a él en cuerpo y alma", asegura.

Afronta los obstáculos de frente, redefine sus objetivos y es capaz de alcanzarlos con "una claridad y determinación absolutas", se enorgullece.

Lin reconoce que ha tenido "exigencias muy altas" y una "actitud rigurosa" en los entrenamientos, pero también reserva un hueco a momentos más ligeros, como cuando se relaja entre práctica y práctica jugando a Pokémon Go.

El oro olímpico conseguido en París era una recompensa a años de trabajo, después de no lograr clasificarse a los Juegos de Rio 2016 y caer en primera ronda en Tokio en 2021.

Más de dos años después de su título olímpico, la medalla está guardada cuidadosamente en su habitación y es muy raro que la muestre en público.

"Tengo miedo a dañarla, a mancharla o a rayarla de manera accidental", dice.

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