Zandvoort, Países Bajos, 22 Ago 2026 (AFP) -
Una marea humana de color naranja invade la estación balnearia de Zandvoort para el último Gran Premio de los Países Bajos, cuya desaparición del calendario de la F1 deja un vacío entre los aficionados del piloto local Max Verstappen.
Cada año, esta próspera y apacible localidad costera situada al oeste de Ámsterdam se transforma con motivo de la Fórmula 1 en un festival de automovilismo y entretenimiento, con hasta 100.000 personas abarrotando las tribunas y los alrededores del circuito, que serpentea entre las dunas de una inmensa playa del mar del Norte.
Su primer Gran Premio data de 1952, luego desapareció del calendario entre 1985 y 2020 antes de regresar hace cinco años, electrizado por el tetracampeón del mundo Max Verstappen, que lo ha ganado en tres ocasiones (2021-2023).
Pero su futuro quedó definido a finales de 2024: demasiado caro, poco rentable, sin subvenciones públicas, con infraestructuras inadecuadas y convertido en la bestia negra de los ecologistas, el GP de los Países Bajos, apodado "el inigualable", dejará de disputarse en 2027.
- "Fiesta" -
"Estaremos tristes el domingo después de la carrera, pero todo el mundo está aprovechando este último fin de semana", se consuela ante la AFP Erik Romijn, de 54 años, mientras miles de aficionados, esos a los que llaman el "ejército naranja", llegan en tren -rebautizado "Max Express"-, en autobús, en bicicleta o a pie, en un ambiente festivo y distendido.
"Estamos muy orgullosos de nuestra pequeña ciudad de 15.000 habitantes, capaz de organizar cada año una fiesta para 100.000 personas (...) El lunes, el mundo entero ve de lo que somos capaces", celebra este ingeniero, en medio de la música electrónica y los cánticos que resuenan en la ciudad.
Su alcalde, David Moolenburgh, interrogado por la AFP, también considera que "es una verdadera lástima que el Gran Premio se detenga después de seis ediciones increíbles", que "han hecho mucho por la imagen de marca de la estación costera y balnearia de Zandvoort".
El hecho es que las razones económicas y políticas pesaron más en la balanza que la locomotora Max Verstappen, gloria neerlandesa y considerado, a nivel global, como uno de los mejores pilotos de F1 de la historia, aunque esté en dificultades esta temporada con su monoplaza Red Bull.
- "Vieja escuela de pilotaje" -
"Mad Max" ha amenazado en numerosas ocasiones con abandonar la disciplina en los últimos meses, antes de ser finalmente renovado el jueves por cuatro años más, con un contrato de importe astronómico que se ha mantenido confidencial, en el seno de la escudería con sede en el Reino Unido y filial del gigante austríaco y tailandés de las bebidas energéticas.
El piloto de 28 años considera a Red Bull como su "segunda familia" y, junto con todo el equipo, se siente como en casa en Zandvoort.
"Estamos viviendo un momento histórico aquí con tantos aficionados enamorados del automovilismo", comentó Verstappen, que lamentó la desaparición de "uno de los mejores circuitos del calendario, que exige una conducción a la vieja escuela" con sus curvas peraltadas, su desnivel, la arena, las rachas de viento y la lluvia sobre la pista.
"Este circuito emblemático, que crea recuerdos inolvidables (...) lo voy a echar de menos, eso es evidente", agregó.
El actual líder del Campeonato del Mundo, la sensación italiana Kimi Antonelli, que cumplirá 20 años el martes, también dijo que es "una pena perder un circuito así", que además se adapta perfectamente a su Mercedes ultrarrápido.
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