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Uruguay pasa página y busca una reacción inmediata ante Corea del Sur

Uruguay pasa página y busca una reacción inmediata ante Corea del Sur

Seúl, 27 Set 2026 (AFP) -

La reconstrucción de Uruguay sufrió un primer traspié el jueves al caer frente a Japón en el debut de Diego Forlán como seleccionador interino, una derrota que extiende las secuelas del fracaso en el Mundial 2026 y traslada la presión al amistoso contra Corea del Sur.

La Celeste cayó 3-1 en Rifu, aunque dejó señales alentadoras en el estreno de Forlán: mostró momentos de buen fútbol y una actitud más acorde a su tradición competitiva, pero volvió a pagar caro errores defensivos que Japón aprovechó para firmar la victoria.

La derrota ante los Samuráis azules dejó lecciones y también urgencias. Y esa primera oportunidad para responder llegará este lunes en Seúl (11H00 GMT) cuando enfrente a Corea del Sur en el segundo partido de su gira asiática.

1. Cambio de módulo táctico

Para tratarse de un equipo que apenas había trabajado una jornada bajo las órdenes de Forlán, Uruguay dejó algunos indicios interesantes.

La primera novedad fue que el nuevo DT dejó atrás el 4-3-3 que había identificado al ciclo de Marcelo Bielsa y apostó por el clásico 4-4-2.

Con dos delanteros definidos (Darwin Núñez y Federico Viñas), un doble cinco (Lucas Torreira y Rodrigo Bentancur) y extremos bien marcados (Brian Rodríguez y Maxi Araújo), la Celeste mostró una estructura más convencional y fácil de reconocer.

El funcionamiento fue razonable y por momentos se vio una idea clara de presión alta, intensidad y búsqueda rápida del arco rival.

La sensación fue que los jugadores entendieron rápidamente qué les pedía el nuevo entrenador.

"Estoy muy agradecido con los jugadores porque hicieron un esfuerzo enorme tras el desgaste enorme del viaje. Eso se notó en el campo y lo hicieron muy bien pero, lamentablemente, el fútbol tiene esas cosas y no refleja lo que realmente fue el partido", sostuvo Forlán al evaluar el revés.

2. Bentancur, el eje del juego

La mejor versión de Uruguay apareció cuando Bentancur tuvo participación en el juego.

El volante del Tottenham asumió la conducción futbolística del equipo, administró los ataques y fue el principal enlace entre el mediocampo y los delanteros.

A su lado, Torreira (Galatasaray) aportó recuperación y presión, especialmente en los mejores minutos de la selección. También volvió a destacar Maximiliano Araújo (Sporting de Portugal), que confirmó su gran presente con otro gol y volvió a ser uno de los futbolistas más desequilibrantes de la Celeste.

Los dos puntas, Darwin Núñez (Al-Diriyah) y Federico Viñas (Toluca), trabajaron mucho para el equipo y colaboraron en la presión, aunque les faltó peso en el área para transformar las aproximaciones en ocasiones más claras.

Uruguay también sintió la ausencia de Federico Valverde. El capitán del Real Madrid quedó al margen de la gira asiática por la lesión de tobillo sufrida en el derbi ante el Atlético de Madrid el pasado domingo.

Su regreso le devolverá a la Celeste una pieza clave en la construcción de juego, un rol que ya asumió durante el ciclo Bielsa y en el que deberá recuperar la influencia que se esperaba de él durante el Mundial de Norteamérica.

3. La defensa, la gran preocupación

Las señales positivas convivieron con un problema que Uruguay arrastra desde hace tiempo: cada vez que perdió la pelota quedó demasiado expuesto.

Japón encontró espacios por las bandas con relativa facilidad y aprovechó varias descoordinaciones defensivas.

Los extremos celestes no siempre lograron retroceder a tiempo y los laterales -Nahitan Nández y Juan Manuel Sanabria arrancaron como inicialistas- quedaron muchas veces enfrentando situaciones de inferioridad numérica.

Más que errores individuales, pareció un problema de funcionamiento colectivo. Ahí estuvo la principal diferencia entre un equipo que por momentos atacó con convicción y otro que todavía sufrió demasiado cada vez que tuvo que defender.

4. El 3-1: más castigo que reflejo

El marcador final dejó una sensación más dura de lo que mostró el partido.

Hasta los minutos finales el empate aparecía como un resultado razonable y acorde al desarrollo.

Sin embargo, Uruguay perdió el orden cuando fue a buscar la igualdad y terminó pagando muy caro dos acciones en el cierre. Japón aprovechó los espacios y convirtió una derrota ajustada en un 3-1 contundente.

Por eso la principal conclusión no pasa tanto por el resultado, sino por el hecho de que se vieron algunas bases sobre las que trabajar.

Ahora el desafío para Forlán será lograr que las mejoras ofensivas convivan con un equipo más equilibrado y sólido defensivamente cuando enfrente a Corea del Sur el lunes en Seúl.

cl/ag