Romero: Más de 30 sicariatos ocurrieron tras captura de Marset y el 80% se concentran en Santa Cruz
Carlos Romero sostuvo que la captura de Sebastian Marset propició la fragmentación de su estructura vinculada al PCC, organización criminal que también mantiene una ‘guerra’ con el Comando Vermelho
Según la hipótesis que maneja el exministro de Gobierno, Carlos Romero, los 35 asesinatos registrados tras la captura del capo uruguayo Sebastián Marset guardan relación con la fragmentación de sus estructuras criminales y las disputas por el control de territorios, advirtiendo que el 80% de los casos de sicariato registrados se concentran en Santa Cruz.
“Resulta que tenemos 35 casos de homicidios violentos en Santa Cruz en lo que va de la presente gestión. En el primer semestre (de este año) tenemos tres casos de sicariato. Y los otros treinta y tantos se contabilizan en este segundo semestre que todavía está en curso”, apuntó el exministro.
En este sentido, consideró que “la hipótesis más sustentable tiene que ver con el hecho del descabezamiento de la estructura de Marset vinculada al PCC”, donde toman parte células caracterizadas por su violencia y organización militar
Romero observó que la fragmentación de esa estructura en facciones que están pugnando por un liderazgo y, a su vez, la confrontación del propio PCC con el Comando Vermelho -que también pretende aprovechar esa situación para ampliar sus espacios de expansión- implican un aumento de los casos de sicariato.
“Entonces, los hechos violentos registrados en San Ignacio y en San Matías parecieran tener que ver con estas pugnas entre Comando Vermelho y PCC. Y los de Santa Cruz de la Sierra, con pugnas entre facciones o ajustes de cuentas porque han quedado seguramente temas pendientes o se está eliminando a testigos, todas esta hipótesis pueden ser válidas”, resaltó.
De total de asesinatos violentos, en el 60% de los casos las víctimas son ciudadanos bolivianos, mientras que en el 40% aparecen principalmente ciudadanos brasileños. Un 25% del total están en el rango de 18 a 25 años de edad; un 55% tenían entre 25 y 40 años, mientras que el resto son personas mayores de los 45 años.
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Romero observó que los jóvenes eran operadores y cumplían tareas logísticas, mientras que el segundo grupo etario eran personas que manejaban rutas, cumplían labores de seguridad o contabilidad. Y las personas mayores de 40 años cumplían un rol de cabecillas en estas bandas.
Además, el exministro dijo no recordar una coyuntura en las últimas décadas donde la sensación de inseguridad sea tan alta, reflejando que se registraron al menos 35 casos de sicariato en lo que va de año.
Para Romero, la violencia no puede entenderse solo desde la captura de Marset, considerando que Bolivia se ha convertido en un punto de confluencia de actividades ilícitas como el tráfico de drogas, oro, mercurio y pasta base de cocaína, donde la disputa por territorios estratégicos, rutas y centros de producción alimentan los enfrentamientos entre organizaciones criminales.