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La guerra arrasa el entramado diplomático de Oriente Medio

La guerra arrasa el entramado diplomático de Oriente Medio

Álvaro Mellizo

El Cairo, 18 jun (EFE).- La mayor víctima de la guerra de Donald Trump en el golfo Pérsico ha sido el entramado diplomático de Oriente Medio, que cierra estos meses de violencia con la certeza de que "nada volverá a ser como antes", con la unidad de los países árabes resquebrajada, su seguridad estratégica demolida, con Irán aún firme y nuevos actores presentes en la región.

Nada en términos de relaciones internacionales puede considerarse un triunfo para los países del golfo Pérsico en virtud de los términos del memorando de entendimiento de forma adelantada firmaron el miércoles las autoridades de la República Islámica de Irán y EE.UU.

Bajo oleadas de ataques de drones de bajo costo iraníes y con el bloqueo del estrecho de Ormuz ahogando sus economías, Arabia Saudí, Kuwait, Baréin, Catar y Emiratos Árabes Unidos (EAU), que junto con Omán forman el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), se vieron justo bajo el conflicto que sus acuerdos de seguridad con EE.UU buscaban prevenir.

La guerra sobrevenida, además, apareció por iniciativa y a instancias de Israel, país que luego fue privilegiado a la hora de recibir el paraguas protector estadounidense.

Todos los analistas consultados por EFE coinciden en señalar que los países del golfo han aprendido que EE.UU "no los ha escuchado" en asuntos tan evidentes como la "clara imposibilidad" de solucionar el problema de Irán por la fuerza, además de comprobar de primera mano que, para Washington, las "consideraciones israelíes primaron sobre las árabes".

Ahora, todos ellos están en búsqueda de nuevas alianzas y garantías, evidenciando el distanciamiento entre dos polos, uno liderado por Arabia Saudí que busca que nuevos actores como Pakistán o Turquía aporten equilibrio estratégico a la región, y otro que tiene a Emiratos redoblando su alianza con EE.UU e Israel.

Cambio de dinámicas

El cierre de la guerra, "aparentemente sin que ni EE.UU ni Israel lograran cumplir ninguno de los objetivos que declararon al atacar a Irán", abrirá un "cambio en las dinámicas" hacia una menor confianza en Washington, aunque no está claro aún qué pasará con sus bases militares, antes un elemento disuasorio y ahora un imán "para los ataques iraníes", vaticinó a EFE el profesor de Ciencia Política en la Universided Américana de El Cairo Sean Lee.

Del mismo modo se expresó Luciano Zaccara, analista y profesor investigador del Centro de Estudios del Golfo de Qatar University en Doha, quien señaló a EFE que "pese a la derrota militar, Irán ha sobrevivido política y estratégicamente", y ha dejado a los países del CCG como "los más afectados, porque su seguridad militar y económica ha sido la más dañada, sin ser protagonistas directos de la guerra",

"Esto los deja en una posición de mayor vulnerabilidad que antes", añadió.

Ahora, cada país del CCG "está evaluando alternativas complementarias para garantizar su seguridad, con alianzas específicas, como Turquía, Pakistán o Israel, diversificando y haciendo aún más compleja la región", apuntó también en coincidencia con Lee.

Arabia Saudí vs Emiratos

Paulo Botta, director de la oficina de América Latina de Trends Global, un centro de estudios políticos emiratí, también coincidió con la noción de que la zona se verá tensionada entre quienes identifican a Irán como el gran enemigo y quienes "verán las diferencias intraárabes como factor más relevante".

"Si se impone esta segunda visión, veremos mayor competencia entre Arabia Saudí y Emiratos.(...) Esas tensiones ya son evidentes en estos últimos meses", añadió.

En cualquier caso, la guerra ha supuesto para Botta "absolutamente un antes y un después", ya que para el golfo Pérsico "todos los peligros se han materializado": ataques, cierre de Ormuz, y consecuencias económicas y sociales.

"Nada será igual. Creo que nuevamente las diferencias entre árabes y persas, que siempre estuvieron, tendrán un papel central en la política regional. También que se evolucionará hacia posiciones de identidad nacional fuerte. Y habrá un convencimiento claro de avanzar en planes de desarrollo y diversificación económica", añadió.

El avance en posturas nacionales elevará también tensiones en el CCG, donde se podrán ver "los arrastres de crisis anteriores", particularmente entre Arabia Saudí y Emiratos, según apuntó Zaccara.

"Hay desunión y desconfianza. Y creo que el CCG ya no es lo que era, no va a ser lo que fue y cada uno va a buscar su interés particular más allá del interés colectivo. Eso está ya muy claro. Y que cada uno busque nuevas alianzas por su cuenta en el futuro podría crear aún más fricciones. Esperemos que no", indicó. EFE

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