Agencias

Trump regresa al punto de partida tras el callejón sin salida de la guerra de Irán

Trump regresa al punto de partida tras el callejón sin salida de la guerra de Irán

Eduard Ribas i Admetlla

Washington, 18 jun (EFE).- La Administración de Donald Trump ha firmado de forma oficial un acuerdo con Irán para regresar, en esencia, al punto de partida previo a la guerra, un conflicto de más de 100 días que ha supuesto un grave error de cálculo para Washington y que en los últimos tres meses ha puesto en jaque a la economía global.

Presionado por Israel, Trump rompió en febrero las negociaciones nucleares con Teherán y lanzó una ofensiva con el objetivo declarado de forzar la caída del régimen de los ayatolás, envalentonado por la captura de Nicolás Maduro en Venezuela y convencido de que la operación duraría apenas cinco semanas.

Estados Unidos e Israel asestaron un golpe decisivo con la muerte del líder supremo, Alí Jameneí, pero el régimen logró recomponerse con rapidez y respondió golpeando un nodo clave del comercio energético mundial con el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de 20 % del petróleo global.

Atrapado entre una guerra cada vez más impopular en Estados Unidos y el alza de los precios de la gasolina a las puertas de las elecciones de medio mandato de noviembre, Trump se vio forzado en abril a aceptar un alto el fuego y abrir una vía diplomática que ahora parece estar empezando a ver la luz al final del túnel.

El acuerdo, anunciado el pasado domingo coincidiendo con el cumpleaños de Trump y que será rubricado en Suiza, es en realidad una declaración de intenciones centrada en lo inmediato, con el objetivo prioritario de desbloquear cuanto antes el estrecho de Ormuz y aliviar la presión sobre los mercados energéticos, que tardarán semanas en recuperarse.

El texto alcanzando con mediación de Pakistán deja para más adelante los temas más sensibles abriendo un período de dos meses para negociar los límites del programa nuclear iraní y el alivio de sanciones.

El pacto también contempla el cese de hostilidades en todos los frentes, incluida la ofensiva israelí en Líbano, una condición exigida por Irán.

Sin embargo, ni Israel ni la milicia chií Hizbulá son firmantes del acuerdo, por lo que su cumplimiento dependerá de la capacidad tanto de Estados Unidos como de Irán para contener a sus respectivos aliados.

El catedrático Príncipe de Asturias de la Universidad de Georgetown, Federico Steinberg, explica en declaraciones a EFE que "el acuerdo no resuelve la situación completamente" y no queda claro que Teherán vaya a renunciar a su programa nuclear.

La gran pregunta que se formula ahora en Washington es de qué ha servido este conflicto, en el que murieron al menos 13 soldados estadounidenses y en el que Trump se involucró pese a haber prometido durante la campaña que mantendría al país alejado de guerras extranjeras.

"Trump no sale fortalecido del conflicto, sale debilitado. Su aprobación es del 35 % y este es el tema que menos ha gustado a la población", declara Steinberg.

El presidente presume desde hace semanas que su operación ha sido un éxito, que ha logrado diezmar las fuerzas armadas iraníes y promete que Irán jamás obtendrá un arma nuclear.

Pero el régimen iraní no solo sigue en pie, ahora dirigido por Mojtaba Jameneí, hijo del ayatolá asesinado, sino que además sale fortalecido tras haber demostrado que puede desafiar a los aliados de Washington en el golfo y cerrar Ormuz a su antojo.

Además, ahora Teherán conoce mejor las estrategias negociadoras de Trump, un antiguo magnate de la construcción capaz de amenazar un día con exterminar al pueblo iraní y al siguiente de acatar un alto el fuego.

Y si la guerra generó un cisma en las bases trumpistas del Partido Republicano, contrarias al intervencionismo exterior, ahora el acuerdo enfurece a los halcones del partido porque abre la puerta al alivio de sanciones y a liberar miles de millones de dólares en fondos iraníes congelados. EFE

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