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La ofensiva a Irán seis meses después: un desacierto costoso para Israel

La ofensiva a Irán seis meses después: un desacierto costoso para Israel

María Traspaderne

Jerusalén, 25 ago (EFE).- Seis meses después, el ataque de Israel y EE.UU. a Irán instigado por Benjamín Netanyahu es visto en Tel Aviv como una ofensiva que ha traído más costes que beneficios, con la pérdida de la opinión pública estadounidense, la decepción y el cansancio entre la población israelí y una ocasión desperdiciada para ganarse la confianza de un actor clave: Arabia Saudí.

Al comienzo de la guerra, un 93 % los judíos israelíes decía apoyar un ataque contra su enemigo existencial y la población aceptó, entre el patriotismo y la resignación, cuarenta días de contienda que paralizaron el país, con comercios y empresas cerradas y alarmas antiaéreas constantes que obligaban a acudir a los refugios ante los misiles iraníes.

Netanyahu lanzó el ataque confiando en un cambio de régimen en Irán, pero eso no ocurrió, como tampoco se acabó con el programa nuclear del país persa, lo que llevó a una decepción generalizada en Israel que ha afectado también a los seguidores del primer ministro.

Promesa incumplida, apuesta electoral fallida

"Su promesa no se cumplió. La guerra tuvo un coste y muy pocos beneficios. Los israelíes no te dirán que la última guerra con Irán fue un éxito", explica a EFE Shmuel Rosner, periodista e investigador del Instituto de Políticas del Pueblo Judío (JPPI).

El partido de Netanyahu, Likud, ha bajado en intención de voto de 27 escaños antes de la guerra a 22 según las últimas encuestas, que no le darían la mayoría para gobernar con los partidos que forman actualmente su Gobierno.

La guerra contra Irán de febrero se percibe en Israel como la última gran apuesta electoral de Netanyahu. "Un gran éxito en la guerra contra Irán podría haber sido decisivo para su carrera política, pero esto no sucedió. Netanyahu aún enfrenta el reto de brindar a los israelíes una razón más sólida para reelegirlo ahora", dice Rosner.

La 'pérdida' de EE.UU.

Para los analistas israelíes, la consecuencia más negativa de esta guerra es la pérdida de la opinión pública de EE.UU., tocada ya por la ofensiva de Israel en Gaza y que, según algunas encuestas, empatiza más por primera vez con la causa palestina que con la israelí.

"El apoyo del público estadounidense es esencial para la existencia del Estado de Israel. Israel necesita a Estados Unidos en casi todos los sentidos, lo que significa que Israel necesita la opinión pública estadounidense", afirma Udi Sommer, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Tel Aviv y jefe de su Centro de Liderazgo Barak.

Para este experto, ningún presidente estadounidense podrá mantener su apoyo a Israel si su pueblo no lo quiere. Las generaciones más jóvenes, el Partido Demócrata y algunas facciones del movimiento MAGA, dice a EFE, son ahora críticos con Israel, que arrastra ya impopularidad en Europa por su ofensiva en Gaza.

"Esta guerra ha sido profundamente impopular entre el público estadounidense desde el primer día y la situación no deja de empeorar. Según algunos indicadores, la guerra de Vietnam tardó seis años en alcanzar el mismo nivel de impopularidad que esta guerra ha logrado en seis meses", explica.

Hastío en la sociedad israelí

Sommer habla de otro coste que se percibe en las calles: el cansancio de la población israelí tras casi tres años de guerra ininterrumpida en varios frentes.

Después del ataque de Hamás en octubre de 2023 que causó 1.200 muertos en Israel, alrededor de 300.000 israelíes han participado en la ofensiva a Gaza en la que han muerto más de 74.000 palestinos, en los dos ataques a Irán y en la guerra contra el Líbano desencadenada tras los bombardeos a Irán.

"Si bien los niveles de solidaridad social son altos, la población de Israel está cansada y agotada. Muchos llevan años sin una rutina. La emergencia se ha convertido en la nueva rutina, insostenible desde el punto de vista psicológico, social, económico y, muy probablemente, también político", dice el profesor.

Ahora los israelíes, que apoyaron en masa el ataque de febrero, no apoyan volver a la ofensiva en el país persa. Según una encuesta de este mes del Instituto de Democracia de Israel (IDI), un 37 % cree que Israel no debería hacerlo.

No obstante, el 20% está a favor de que Israel intente persuadir a Estados Unidos para que lleve a cabo operaciones militares conjuntas; un porcentaje similar (18%) cree que Israel solo debería participar en los ataques si Estados Unidos se lo solicita; y el 16% opina que Israel debería atacar incluso sin el acuerdo o la coordinación de Estados Unidos.

Arabia Saudí, la ocasión desperdiciada

Israel tampoco ha conseguido cambiar las dinámicas de la región y ganar apoyos claves entre los países árabes. Si bien ha conseguido y celebrado el giro de Emiratos Árabes Unidos, que abandonó el grupo de exportadores de petróleo OPEP y aceptó la ayuda israelí para defenderse de Irán, Rosner cree que no es un "acontecimiento trascendental".

Para Sommer, "Arabia Saudí es el factor clave". Israel lleva años persiguiendo establecer relaciones con este poder regional, pero los ataques en Gaza e Irán han alejado este objetivo.

Según el profesor, Israel perdió en junio de 2025, tras su primera ofensiva a Irán, la oportunidad de acercarse a Riad. Entonces, "cuando Israel tenía el viento a su favor", debía haber "cambiado la geoestrategia de la región" y aliarse con Arabia Saudí, lo que hubiera provocado a su juicio la "desintegración del régimen iraní".

Ese fue, insiste, un "error clave" tras un "exitoso" ataque militar de doce días que mermó las capacidades iraníes. "En cambio, perdimos ese impulso, y nos encontramos estancados en el limbo actual", lamenta. EFE

mt/jlp