Agencias

La prensa afgana entre respuestas tardías, imágenes prohibidas y riesgo de detención

La prensa afgana entre respuestas tardías, imágenes prohibidas y riesgo de detención

Kabul, 30 sep (EFE).- Afganistán conserva televisiones, radios y periodistas cinco años después del regreso al poder de los talibanes, pero portavoces que responden tarde o de forma incompleta, mujeres excluidas de actos oficiales, restricciones sobre las imágenes y el riesgo de detención reducen cada vez más el margen para producir información independiente.

El Comité de Seguridad de los Periodistas de Afganistán (CSPA) asegura haber recibido quejas de profesionales en 24 de las 34 provincias del país por dificultades para acceder a información oficial.

"Los periodistas se quejan de que los portavoces no facilitan la información a tiempo o responden muy tarde. En algunos casos, no comparten la información completa", explicó a EFE el presidente del CSPA, Jamil Waqar.

El retraso puede hacer que los medios lleguen a las noticias después de que estas ya se hayan difundido por otras vías, según Hojatullah Mujadidi, responsable de la Unión de Periodistas de Afganistán.

"A veces, para cuando los portavoces quieren proporcionar información a los medios, el asunto ya se ha extendido entre la población", señaló.

A estas dificultades se suman restricciones sobre las imágenes.

"Se planteó el problema de las imágenes, ya que las restricciones sobre su toma o uso en algunas provincias dificultan la labor de difundir información", explicó Waqar.

Fariba, periodista de un conocido canal afgano que pidió utilizar un seudónimo por razones de seguridad, aseguró que las reporteras son excluidas de determinadas ruedas de prensa y reuniones oficiales y encuentran mayores obstáculos para acceder a información.

"Las periodistas son privadas del acceso a la información por su género", afirmó.

Esta periodista teme que estas restricciones terminen expulsando a las mujeres de las redacciones: "Estas prohibiciones y restricciones han provocado temor entre las periodistas de que puedan perder sus puestos de trabajo o ser sustituidas por sus colegas masculinos.

El Gobierno de facto talibán sostiene que apoya a los periodistas y a los medios de comunicación, y el Ministerio de Información y Cultura ha organizado programas de capacitación para profesionales en varias provincias.

Pero para quienes intentan informar fuera de los márgenes establecidos por las autoridades, el riesgo puede ir más allá de perder el acceso a una fuente.

"Existe un riesgo diario de detención o encarcelamiento si informas de algo que vaya en contra del Gobierno", declaró a EFE el periodista Amanullah Sultani.

La Misión de Asistencia de Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA) ha documentado desde la toma del poder por los talibanes casos de periodistas detenidos, amenazados, torturados o sometidos a otros malos tratos.

Las restricciones denunciadas por los profesionales incluyen además limitaciones a la cobertura de manifestaciones y emisiones políticas en directo, censura de contenidos y obstáculos a la participación de mujeres en los medios.

Los medios siguen abiertos, pero los periodistas consultados describen cada vez menos margen para decidir qué preguntar, qué mostrar y qué contar.

"Para ser sinceros, ni siquiera nosotros podemos hablar libremente de las amenazas y los problemas que nos impiden hacer nuestro trabajo", resumió Sultani. EFE

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