Analistas advierten que eliminar la subvención al diésel no es la cura al déficit fiscal

“Este esfuerzo fiscal -cuyas consecuencias caerán sobre las espaldas de productores y familias- será insignificante y hasta contraproducente si no se cambia de modelo económico a profundidad”, dijo Christian Aramayo

Publicación: Hace 1 hora
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[Foto referencial: APG] / El Gobierno decidió eliminar la subvención y establecer un precio inicial de Bs 17,95 por litro, vinculado al costo internacional

La eliminación de la subvención al diésel reducirá una parte del gasto estatal, pero analistas advierten que por sí sola no resolverá el déficit fiscal de Bolivia.

El economista Christian Aramayo estimó que el efecto será limitado frente al tamaño del desequilibrio y sostuvo que, sin un cambio profundo del modelo económico, el ajuste podría resultar insuficiente e incluso contraproducente.

El Gobierno decidió eliminar la subvención y establecer un precio inicial de Bs 17,95 por litro, vinculado al costo internacional de importación, de acuerdo con el presidente Rodrigo Paz, quien explicó que el Estado destinaba cerca de $us 55 millones por semana a la subvención y que esos recursos serán reorientados a otras prioridades.

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Para Aramayo, el ahorro representa un alivio para las cuentas públicas, pero no tiene una magnitud suficiente para resolver el desequilibrio fiscal, considerando que la decisión fue tomada tarde y que, para 2026, estima una reducción de apenas un punto porcentual del déficit, que pasaría del 9% al 8%.

“En todo caso, este esfuerzo fiscal -cuyas consecuencias caerán sobre las espaldas de productores y las familias- será insignificante y hasta contraproducente si no se cambia de modelo económico a profundidad”, observó Aramayo.

Desde otra perspectiva, el analista energético Francesco Zaratti consideró que el Decreto Supremo 5716 resuelve el esquema de subvención del diésel, pero abre una etapa de ajuste para la economía nacional.

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“En el camino para empezar a vivir en la verdad y no en la ficción de los subsidios, los próximos pasos serán eliminar (o reducir) otras subvenciones aún más impactantes: la de la gasolina (desde enero de 2027, presuntamente); la del gas para la generación eléctrica y la del GLP (un ajuste del precio de la garrafa es inevitable, si se quiere evitar el contrabando)”, dijo Zaratti.

Por su parte, el economista Gonzalo Chávez consideró que la subvención puede sustituir una distorsión por otra si el precio interno queda expuesto directamente a las variaciones internacionales, ya que un aumento del petróleo provocado por conflictos externos podría trasladarse al costo del combustible en Bolivia y, posteriormente, a otros precios.

Chávez cuestionó que la respuesta gubernamental se concentre en bonos, créditos, aranceles y otras medidas de alivio, al considerar que podrían funcionar como respuestas parciales frente a problemas estructurales.

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